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¿Esto va a pilas?

Lubricantes, bolas chinas y vibradores, que son los reyes de la juguetería erótica. El 'tuppersex' está de moda

el 16 sep 2009 / 03:37 h.

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Lubricantes, bolas chinas y vibradores, que son los reyes de la juguetería erótica. El 'tuppersex' está de moda

Un grupo de amigas, café, unos dulces y ¿fiambreras de colores herméticas y flexibles? Pues no. Los tiempos cambian y las mujeres de hoy ya no se reúnen para comprar utensilios de cocina sino juguetes eróticos. Las míticas reuniones de tupperware que tan buenas tardes hicieron pasar a nuestras madres han dado paso a otras en las que el objetivo sigue siendo pasarlo bien aunque, de camino, también para animar un poco la vida sexual de las participantes.

Las reuniones de tuppersex tienen un sistema calcado al de sus antecesoras y lo único que cambia es el producto. Suelen durar unas tres horas y participan entre ocho y 15 personas. La vendedora lleva consigo su muestrario de lencería, cosmética y juguetería eróticas y explica para qué sirve y cómo se usa cada uno de los productos. "La charla varía en función de la edad y de la experiencia que cada grupo tenga con este tipo de artículos", explica Laura, una sevillana que organiza tuppersex. Lo importante, cuenta, es que "desaparezca la creencia de que vibradores y otro tipo de juguetes eróticos lo compran sólo las personas que no tienen pareja o que no practican sexo". Por eso, lejos de ver este negocio como una competencia a los sex shops, Laura cree que "ayuda a normalizarlos".

Aceites para masajes, lubricantes, bolas chinas, consoladores -o alegradores, que es como se les denomina ahora- y todo tipo de juguetes que entraron en la vida de muchas mujeres a raíz de la exitosa serie Sexo en Nueva York, en la que sus protagonistas no tenían ningún tipo de tapujos a la hora de decir alto y claro qué querían del sexo y qué no. Como en toda España, en Sevilla también se ha puesto de moda el tuppersex aunque todavía siguen siendo las chicas de entre 25 y 35 años las que más lo solicitan. Sin embargo, cuenta Laura, "cada vez es más frecuente que, por ejemplo, mujeres que ya han superado los 50 celebren con uno el final de un taller de costura".

Como ocurre cada vez que se habla de sexo en público, las risas y las anécdotas divertidas son casi una tradición. También lo son las dudas o algunos prejuicios casi siempre relacionados con ellos. "Las mujeres que tienen pareja piden que sus alegradores no sean demasiado grandes para no incomodar a su chico", explica Laura. Los hombres siguen siendo más reacios a este tipo de encuentros, que también pueden ser mixtos. "Poco a poco se animan más a venir en pareja y ellas compran más si ellos las acompañan".

La venta a domicilio de la juguetería erótica tiene cada vez más tirón y está sirviendo para desmontar muchos mitos. Por cierto, la pregunta más común entre las primerizas es cuánto duran las pilas.

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