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Esto ya se sostiene muy poco

El Sevilla cae ante el Villarreal y todas las miradas apuntan hacia Marcelino, cuyas horas en Nervión pueden estar contadas.

el 05 feb 2012 / 19:14 h.

El Sevilla reclama a gritos un cambio profundo. Ante el Villarreal, equipo que llegaba en zona de descenso, volvió a ofrecier una pobre imagen y, además, volvió a perder. La afición, cansada de expectativas que luego no se cumplen, no lo pasó por alto. Tras el partido, mostró su malestar con lo que está viendo y exigió la dimisión de Marcelino. Las  horas del asturiano en el club, pese a la defensa a ultranza que habían hecho hasta ahora los dirigentes, pueden estár contadas. Se sabrá este lunes.     

El Sevilla lleva dos empates y cinco derrotas en las siete últimas jornadas, un paupérrimo bagaje que le impide luchar seriamente por la Liga de Campeones e incluso por la Europa League. Desde la temporada 1999/00, la del descenso, no vivía una racha peor. Por aquel entonces firmó un empate y seis derrotas.   

Los números hablan por sí solos. Dos meses sin ganar en Liga son muchos, demasiados, y sólo el hecho de que la distancia respecto a la zona Champions siga siendo relativamente asequible han mantenido en el cargo a Marcelino. De haber ganado al Villarreal, el Sevilla se habría situado a tres puntos del cuarto puesto. Sin embargo, perdió y queda a cuatro del descenso. El éxito y el fracaso están en un auténtico puño.

Pero si los números son malos, las sensaciones no se quedan atrás. El Villarreal, que llegó en una situación muy delicada, llevaba 20 partidos sin ganar a domicilio (14 de Liga, 1 de Copa y 5 de competición continental). Pese a ello, salió victorioso. Y lo que es peor: pudo hacer más profunda la herida, ya que generó ocasiones –además de dos penaltis no señalados, uno de Medel y otro de Escudé– para marcar más goles. 

El Sevilla también tuvo sus opciones. Llegó al área, creó peligro y hasta se estrelló con Diego López, el mejor de su equipo. Otro portero que se sale en Nervión. El problema es que a las eternas dificultades para marcar se añadió un nivel defensivo muy pobre. Y así es imposible.

La imagen de fragilidad no responde a lo que se espera. El Sevilla fue un coladero y lo pagó caro. Además,  las decisiones del técnico en su intento de corregir los problemas fueron muy discutibles. Con 1-1 en el marcador, modificó su sistema (4-4-2) en el descanso para jugar con un 3-5-2. Una decisión tan valiente como arriesgada, porque el 1-2 llegó en una acción de superioridad numérica de los visitantes.

En cualquier caso, no sería justo decir que Marcelino tiene la toda la culpa de lo que ocurre. Hay muchos jugadores que rinden a un nivel inferior al esperado. Por una parte, el técnico debe sacarles mayor rendimiento, sí; por otro, los futbolistas no pueden irse de rositas en todo esto. Entre que unos corren pero no defienden –hay mucha diferencia entre una cosa y otra–, que marcar goles parece ya milagroso –Jesús Navas, el mejor ayer, tuvo el 2-1 en el minuto 77 y lo desaprovechó– y que regalan balones continuamente, por no hablar de los centros al área, el agujero negro se ha hecho enorme y va camino de engullir a Marcelino.

OTRA LOSA. Borja Valero, ese crack que en su día pudo firmar por el Sevilla y que fue ovacionado cuando se marchó del campo, abrió el marcador sin oposición alguna. La presión del Sevilla fue digna de ver. Un nuevo error defensivo que puso el partido muy complicado a los 21 minutos. Y ya se sabe: este Sevilla es incapaz de remontar resultados adversos. Por suerte para él, Bruno desvió al fondo de su portería un disparo de Jesús Navas poco después (1-1, minuto 32). Pero fue el Villarreal, dueño de la pelota en ese momento, el que pudo irse al descanso con ventaja. Lo evitó Javi Varas, una vez más.

Luego, tras el descanso, Borja Valero perdonó al ceder el honor del gol a un compañero. Musacchio, poco después, estrelló en balón en el palo. El Sevilla reaccionó, se creció... y apareció Diego López, enorme ante Negredo, Trochowski y Jesús Navas.  Camuñas, tras una pérdida, asestó el zarpazo definitivo (81’). Nervión explotó y reclamó cambios. Marcelino, ¿the end?.


1 - Sevilla FC: Javi Varas; Coke (Trochowski, m.46), Fazio, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Medel (Reyes, m.46), Rakitic, Manu del Moral; Kanouté y Negredo.

2 - Villarreal CF: Diego López; Ángel López, Gonzalo, Musacchio, Joan Oriol; Cani (Marchena, m.84), Senna, Bruno, Borja Valero (Martinuccio, m.92); Camuñas; y Joselu (Hernán Pérez, m.73).

Goles: 0-1, M.21: Borja Valero. 1-1, M.32: Bruno, en propia puerta. 1-2, M.81: Camuñas.

Árbitro: Carlos del Cerro Grande (Comité Madrileño). Expulsó por doble amarilla al villarrealense Joan Oriol, que las vio en los minutos 90 y 92. Amonestó a los locales Coke (m.28) y Escudé (m.51), y a los visitantes Bruno (m.54), Gonzalo (m.56), Camuñas (m.66) y Cani (m.75).

Incidencias: Partido de la vigésimo segunda jornada de Liga disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante unos 35.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.

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