Jóvenes al día

"Estos niños necesitan reforzar aspectos básicos de higiene y alimentación"

A sus 23 años, Inés Abadíez, estudiante de Ingeniería de la Edificación siempre saca un hueco para colaborar como voluntaria en el programa de actuación con niños del asentamiento chabolista de El Vacie.

el 01 nov 2014 / 13:44 h.

INES ABADIEZ - VOLUNTARIA DE LA FUNDACION GOTA DE LECHELos orígenes de los Consultorios de Niños de Pecho y Gota de Leche se remontan al siglo XIX en Francia. La primera consulta de maternidad que se conoce es la del Hospital de la Caridad de París, abierta en 1892 por el francés Pierre Budin. Además de esta consulta, se crea una escuela para madres en la que se enseñaba cómo cuidar al niño. En España la llegada del primer consultorio de este tipo se produce en 1904 en Madrid. Pronto el ejemplo se extiende a numerosas ciudades españolas, llegando hasta Sevilla dos años después para favorecer la lactancia materna e informar sobre el cuidado del niño. La adecuación a las nuevas realidades de finales del siglo XX y comienzos del XXI, no sólo de las necesidades de la infancia sino además de su vertiente legal, dio lugar a la creación de la Fundación Gota de Leche en 1998, que permitió continuar la labor de protección y ayuda a la infancia. Así, la fundación resurge como continuadora del Consultorio de Niños de Pecho y Gota de Leche, y lo hace además con nuevos frentes de atención como la sensibilización y defensa de los derechos de la infancia, actividades docentes e investigación y consultoría de la infancia, cooperación para el desarrollo de los países en vías de desarrollo y la intervención en menores en riesgo pediátrico social. La labor social de los voluntarios ha sido –y sigue siendo– muy importante a lo largo de todo este tiempo. En la actualidad muchos de los programas de atención a menores en riesgo son llevados a cabo por voluntarios como Inés Abadíez, una joven que una vez por semana acude al asentamiento sevillano de El Vacie para contribuir a mejorar los hábitos alimenticios y de higiene de los niños de este lugar. ¿Cómo y cuándo llegaste a la Fundación Gota de Leche? Llegué hasta ellos a través de mi colegio. Me hablaron del voluntariado que hacían y me llamó mucho la atención. Me informé y terminé colaborando con ellos poco después. Llevo participando con ellos más de un año, en concreto desde septiembre del año pasado. ¿Qué labores desarrollas allí? Participo en el programa de Actuación en El Vacie y en el programa de Desayunos saludables. Además también hacemos excursiones con los niños. Cuando éstos empiezan el colegio, tenemos que cuidar más aspectos como la higiene y la alimentación para que se optimice su rendimiento. Los niños llegan a las 7.15 de la mañana a los bungalows del asentamiento en los que desarrollamos nuestra labor de voluntariado. Allí se ayuda a los niños con su aseo, les lavamos la cara y las manos y los peinamos. Después los llevamos al comedor donde se les sirve el desayuno y se les facilita un bocadillo para el recreo. Las excursiones son variadas, a algunas incluso los acompañan las madres. La última, por ejemplo, fue al Parque del Alamillo, pero también hemos ido a Isla Mágica o al estadio del Sevilla para ver un partido de fútbol. ¿Qué te aporta este voluntariado? ¿Por qué El Vacie? En primer lugar me gustaría explicar que me mueven los valores cristianos, entre ellos la ayuda al prójimo. Tengo que dar todo lo que puedo de mí. Yo tengo una vida buena y quiero ayudar a las personas que no tienen las mismas facilidades que yo. Además me gustan mucho los niños y trabajar con ellos me llena de felicidad. Me siento muy contenta trabajando con ellos. En cuanto a por qué El Vacie, fue un poco por casualidad. Tuve constancia de este programa y me animé aparticipar. También reconozco que fue un reto para mí, ya que al principio, y debido al desconocimiento, sentí miedo al no saber qué me iba a encontrar. La verdad, nunca pensé que este trabajo me iba a aportar tanto. ¿Te pagan los posibles gastos ocasionados de tu voluntariado? Para el desplazamiento hasta El Vacie no me pagan el transporte, en mi caso es sólo un autobús y eso no me supone ningún gasto excepcional. Para las excursiones, la fundación sí nos ha pagado los gastos que se hayan podido derivar de la actividad que hayamos realizado. ¿Es para ti complicado trabajar en El Vacie? Para mí no lo ha sido, aunque también depende de la disposición con la que tú vayas y del carácter con el que tú interactúes con los niños y las madres. Si los tratas con normalidad te lo ponen fácil. Hay días en que los niños están más revoltosos y puede resultar algo más complicado intervenir con ellos, pero son cosas normales de cualquier niño. De todos los voluntarios que conozco, ninguno ha manifestado en ningún momento haber tenido ningún tipo de problema. ¿Necesitan estos niños una especial atención? Sí, estos niños necesitan reforzar aspectos básicos como la higiene, además de la alimentación. Los niños vienen muy sucios a pesar del esfuerzo de las madres por que sus hijos acudan en las mejores condiciones. En cuanto a la alimentación, se intenta que las madres ayuden como voluntarias y a cambio se les ofrecen bolsas con comida para que sus hijos tengan una alimentación lo más variada y rica posible, aunque hay que destacar que no es una tarea fácil debido en parte al contexto de necesidad extrema que viven estas familias de El Vacie. ¿Te ves realizando voluntariado dentro de un tiempo? Quiero seguir ejerciendo mi voluntariado al menos durante este curso. Al estar estudiando, no sé cuáles serán mis circunstancias el año que viene. Mientras pueda, voy a seguir trabajando con este colectivo que tantas cosas me aporta.

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