Cultura

'Estoy harto de Francisco Ayala'

Francisco Ayala lleva tanto tiempo oyendo hablar de sí mismo y de la importancia de su obra en los innumerables actos organizados con motivo de su centenario. (Foto: EFE).

el 15 sep 2009 / 02:42 h.

Francisco Ayala lleva tanto tiempo oyendo hablar de sí mismo y de la importancia de su obra en los innumerables actos organizados con motivo de su centenario, que, ayer, al cerrar el homenaje que se le tributó en el Hay Festival de Granada, lo dijo sin rodeos: "Estoy harto de Francisco Ayala".

Estas elocuentes palabras de Ayala, seguidas de las carcajadas y fuertes aplausos de los asistentes, demuestran el gran sentido del humor que el escritor conserva a sus 102 años y que saca a relucir en cuanto tiene ocasión, como ha hecho en la primera actividad de este festival literario que se prolongará hasta el domingo y que ha trasladado hasta Granada a unos cuarenta escritores.

Ayala suele decir que él no es localista, pero cuando está en su ciudad natal se le ve especialmente a gusto, y más en un acto como el de ayer en el que participaron su mujer, la hispanista estadounidense Carolyn Richmond, y tres periodistas y escritores amigos: Enma Rodríguez, Juan Cruz y Fernando Rodríguez Lafuente.

El homenaje, al que asistió el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, coincide con la publicación de un nuevo tomo de las Obras Completas de Francisco Ayala, que edita Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg bajo la dirección de Richmond, experta en la obra del escritor.

Se trata del primero de los dos volúmenes dedicados a una de las facetas menos conocidas del autor de El jardín de las delicias, la de sociólogo, y que incluye dos obras (Tratado de Sociología e Introducción a las Ciencias Sociales) que publicó en sus años de exilio.

Ante el numeroso público que acudió al Carmen de los Mártires, Ayala se mostraba "conmovido por haber podido volver a su tierra "a una edad tan avanzada, cuando ya uno tendría que estar por lo menos olvidado, si no sepultado", y agradecía la curiosidad de la gente "por ver si aún alienta uno, después de tanto trabajo y de tantas alternativas vitales".

"Les agradezco su buena voluntad y su deseo de ver el prodigio de la vejez, que no se acaba, imprudentemente no se acaba", decía al principio del acto este escritor ejemplo de lucidez, para quien "la verdadera realidad es tan solo aquella que encuentra expresión bajo forma literaria, siendo todo lo demás mera materia inerte", como afirma Richmond en la introducción de las Obras.

Para Juan Cruz, adjunto a la dirección del diario El País, Ayala ha sido "testimonio permanente de lucidez e independencia", y desde que volvió a España tras su largo exilio, se propuso "ayudar para que cambiaran las cosas" y que no volvieran a repetirse los horrores de la guerra.

Tras el estallido de la Guerra Civil, "Ayala comprobó cómo los españoles empezaron a odiarse, pero esa España se acabó, gracias en parte a la actitud de personas como este escritor", decía Cruz.

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