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"Estoy seguro al 100% de que era Javier. Ya no podía callarlo más"

La mujer del taxista que llevó a Javier hasta León XIII reconoce que ella le pidió a su marido que no contara nada por "miedo".

el 21 nov 2011 / 10:28 h.

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Sala donde tiene lugar la vista por el caso Marta.

"Esto me estaba matando, me sentía mal y tenía que contar que lo había llevado por si servía de algo", así explicó ayer el taxista que llevó al hermano de Miguel Carcaño hasta la escena del crimen aquel 25 de enero de 2009 por qué ha sido ahora cuando ha ofrecido su testimonio, que podría ser clave para implicar a Javier Delgado. "Estoy 100% seguro de que es él" o "estoy segurísimo de que no fue otro día" fueron algunas de las expresiones que reiteró a lo largo de su relato, que fue respaldado por el de su mujer. Ella se echó a llorar cuando reconoció que su marido no ha testificado antes porque "temía por él, temía por nosotros".

Después de que la semana pasada la Fiscalía sorprendiera con un testigo sorpresa, ayer Francisco José A.B., taxista, que explicó ante el tribunal que sobre las 0.15 o 0.30 horas un hombre le paró "en la esquina de Luis Montoto con Juan Antonio Cabestany", la calle en la que Javier tenía un bar y donde afirma que estuvo hasta las 3 horas, y le dijo que le llevara a León XIII. El taxista se fijó en él porque desde la muerte de un compañero "siempre" suele mirar por el retrovisor a los clientes, más aún si no mantienen conversación, como ocurrió en este caso. Por eso aportó una descripción física detallada: "bien pelado, como militar, con pelo canoso, tenía barba de varios días, vestido de oscuro, con una chaqueta de doble bolsillo".

Además, se fijó que Javier llevaba "una bolsa de plástico anudada" en la mano que, "recuerdo perfectamente", que "se cayó cuando tomé una curva". Una vez en la puerta del bloque el cliente sacó diez euros para pagarle, pues la carrera fue "ocho con algo", pero al ir a darle la vuelta le dijo "déjelo, buen servicio, buenas noches". No le vio entrar en el bloque, pero sí dijo que cuando fue a pagarle se fijó que en una mano llevaba "una pulsera de cuero" y en la otra "un reloj". El taxista también recordaba que tenía "una mirada profunda, me di cuenta de que él también me miraba por el espejo retrovisor".

Francisco José fue cuestionado sobre cómo era posible que tres años después estuviera tan seguro que fue la noche del crimen y no otro día cuando llevó a Javier. "El domingo descansé y el lunes cuando llegué a la parada había un compañero repartiendo carteles de Marta", explicó. Pero fue tras la detención de Miguel y de Javier cuando relacionó la carrera de aquella noche con el crimen, pues reconoció el bloque de León XIII durante la reconstrucción de los hechos. "Se lo comenté a mi mujer desde el primer momento que veo León XIII, le dije que el detenido lo había llevado yo", relató. Una idea que le ha rondado durante tres años y que cobró más fuerza "cuando oí su voz en el juicio".

En ningún momento titubeó, ni cuando el abogado de Javier Delgado, José Manuel Carrión, intentó confundirlo con un asfixiante y duro interrogatorio, con el que quiso dejarle en evidencia. Preguntas sobre el tiempo del trayecto, la tarifa del taxi o sobre los fines de semana de enero que trabajó, a las que el testigo no contestó porque no recordaba. Ya antes, el abogado de Javier había anunciado que ha presentado un escrito solicitando la nulidad de la prueba, que tendrá que resolver el tribunal. Lo que ayer no admitió el juez fue que el taxista, que declaró con mampara, se pusiera ante Javier para reconocerlo, al considerar que ya lo había hecho tras identificarlo entre las fotos de "tres álbumes" que le mostró la Policía.

Por su parte, la mujer del taxista aseguró que desde que salieron las imágenes de León XIII su marido le repite "a ese hombre lo he llevado yo". "Estaba completamente seguro", contándole detalles como que llevaba "botellas de plástico llenas de líquido en la bolsa" -sobre cuyo contenido no preguntó ningún letrado-. La mujer, visiblemente nerviosa, rompió a llorar cuando fue preguntada sobre por qué su marido no había acudido antes a la Policía. "No iba a decirlo porque yo le retenía, le decía que temía por él, temía por nosotros", dijo entre lágrimas.


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