Cofradías

Estrenos en un Domingo de Ramos histórico

La Borriquita procesionó sin el acopañamiento de la Virgen de los Desamparados por la plaza del Altozano, donde está situado el nuevo recorrido.

el 13 abr 2014 / 21:57 h.

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15668012El pequeño Gonzalo Ruiz puso ayer voz al principal estreno de la Semana Santa de Utrera. Este joven nazareno de la hermandad de la Trinidad fue el encargado de pedir la venia en el palquillo de autoridades instalado en plena plaza del Altozano. Allí, en el corazón de la vida de esta ciudad, se ha instalado este año una novedosa carrera oficial, que centró las miradas de los utreranos. Un total de 54 palcos se han colocado en este emplazamiento, por donde la popular Borriquita discurrió en una espléndida mañana de Domingo de Ramos. Su cruz de guía fue la encargada de estrenar esta zona que, durante los próximos días, se convertirá en el lugar de paso obligado para todas las cofradías de la localidad. Era la puesta de largo de un proyecto promovido por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías y que, tras una semana previa marcada por la polémica y por las trabas administrativas, es ya una realidad. Y dada la expectación generada en torno a esta nueva carrera oficial, fueron muchísimas las personas que se agolparon en torno a los palcos y al vallado instalado en la plaza del Altozano para no perderse ese instante histórico. El movimiento de la palmera que ocupa la parte trasera del paso de la Borriquita marcó el ritmo de este popular misterio, que centró las miradas de cuantos estaban, bajo un sol de justicia, esperando no perderse un detalle. Un río de antifaces y capas celestes, así como de las tradicionales palmas en las manos de los nazarenos, precedió el paso de Jesús en su Entrada en Jerusalén, en el que este año pudo verse incluso panes y mostachones formando parte del conjunto escultórico. Una imagen ésta de la Borriquita que salió desde la capilla de la Trinidad dejando en el templo a la Virgen de los Desamparados. Y es que, como aprobó por amplia mayoría el cabildo general de hermanos de esta corporación religiosa, la dolorosa trinitaria no procesionó como venía siendo costumbre, sin su palio y vestida de hebrea, en la mañana del Domingo de Ramos, para hacerlo el Jueves Santo, junto al Cristo de los Afligidos. La especial jornada de ayer no terminaba para la Trinidad con las dos principales novedades en torno a las que giró la mañana. Todavía quedaba tiempo para ver a la Borriquita atravesar el parque del Muro, un enclave que nunca había contemplado un paso procesional de Semana Santa, y que llamó la atención de las muchas personas que se desplazaron hasta allí, ya de regreso al templo trinitario. Tras el almuerzo, el Domingo de Ramos continuó en Utrera repartiendo las miradas entre la Oración en el Huerto y la Quinta Angustia, que procesionaron a lo largo de una tarde-noche que se prolongó hasta la medianoche. La capilla de San Bartolomé fue el primer templo en abrir sus puertas para dejar salir al cortejo de la hermandad de Jesús Nazareno que, en la primera de sus dos estaciones de penitencia, acompañó el paso de Jesús orando en el huerto de los olivos. Pocos minutos después llegaba el momento para la hermandad de la Quinta Angustia que, desde la parroquia de Santa María de la Mesa, emprendió su recorrido por las calles de la ciudad, con sus dos pasos: el Cristo de la Caridad en su Sagrado Descendimiento, sobre los brazos de la Virgen de la Piedad en su Quinta Angustia; y el palio con la Virgen de los Ángeles.

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