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ETA asume la autoría de últimos atentados en los que murieron tres agentes

La banda terrorista ETA ha asumido, en un comunicado publicado esta madrugada por el diario Gara, los últimos atentados perpetrados en los meses de junio y julio y que han costado la vida al inspector Eduardo Puelles y a los guardias Civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva.

el 16 sep 2009 / 06:57 h.

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La banda terrorista ETA ha asumido, en un comunicado publicado esta madrugada por el diario Gara, los últimos atentados perpetrados en los meses de junio y julio y que han costado la vida al inspector Eduardo Puelles y a los guardias Civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva.

Los etarras, a pesar de los atentados, refieren que "no quiere imponer ningún proyecto" y que lo que buscan es "una solución política y dialogada".

ETA se hace responsable, asimismo, de la explosión de la furgoneta bomba contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos, ocurrida el pasado 29 de julio, que causó 65 heridos leves, y de la provocada diecinueve días antes ante la sede del Partido Socialista de Euskadi en Durango y que provocó daños materiales.

El atentado que costó la vida al inspector Eduardo Puelles, el 19 junio pasado, lo llevaron a cabo los etarras en Arrigorriaga, mediante la colocación de una bomba en el automóvil del agente de la Policía Nacional.

A Puelles le sorprendió la explosión a las 9:05 horas de ese día dentro de su coche, que acababa de arrancar, en el aparcamiento exterior de la calle Santa Isabel, en el límite de Arrigorriaga con Bilbao.

El inspector Puelles, que pertenecía a la Brigada de Información de Bilbao, unidad de la Policía encargada de la lucha antiterrorista, murió abrasado dentro de su automóvil sin que nadie le pudiera socorrer ante la magnitud de las llamas que afectaron a otros cinco vehículos.

En el otro atentado mortal, ocurrido el 30 de julio pasado, perdieron la vida los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva por la explosión de su coche patrulla al que los terroristas habían adosado en los bajos una bomba-lapa accionada a distancia.

El suceso ocurrió, pasadas las dos de la tarde, en las inmediaciones del cuartel de la Guardia Civil en la localidad de Palmanova, en el municipio de Calviá, próximo a Palma de Mallorca y muy concurrida por turistas nacionales y extranjeros.

Un día antes, los etarras detonaron de madrugada una furgoneta-bomba contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos de catorce pisos, donde dormían 120 personas, y que causó heridas leves a 65 personas.

La explosión, "muy potente", se registró a las 4 de la madrugada sin previo aviso, y provocó la destrucción de la fachada y de numerosas viviendas.

En su comunicado de hoy, ETA desvela que la furgoneta que hizo estallar en Burgos «estuvo aparcada durante medio día y cargada de explosivos" en el aparcamiento del acuartelamiento de la Benermérita.

Además, ETA en su nota a Gara "se muestra indignada" con el PNV y NaBai por sus apoyos a la Guardia Civil a través de una declaración hecha en el Congreso tras los recientes atentados.

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