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ETA buscaba la masacre en Álava

Juan Manuel Piñuel sólo tuvo un minuto para alertar de que una furgoneta sospechosa había sido aparcada frente al cuartel. La llamada se cortó y el vehículo, con 100 kilos de explosivo colocados por ETA, estalló y se llevó por delante sus 41 años de vida. Esta vez la banda no sólo quería matar, buscaba una masacre.

el 15 sep 2009 / 04:48 h.

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Juan Manuel Piñuel sólo tuvo un minuto para alertar de que una furgoneta sospechosa había sido aparcada frente al cuartel. La llamada se cortó y el vehículo, con 100 kilos de explosivo colocados por ETA, estalló y se llevó por delante sus 41 años de vida. Esta vez la banda no sólo quería matar, buscaba una masacre.

Alrededor de las tres de la madrugada del martes, ETA asesinó al guardia civil Juan Manuel Piñuel con una furgoneta-bomba de gran potencia que situó junto al cuartel de Legutiano (Álava) y que hizo explosionar sin previo aviso, en la primera acción mortal de la banda en la nueva legislatura. Cuatro personas resultaron heridas como consecuencia de la explosión, pero sus vidas no corren peligro.

El agente fallecido a manos de ETA, un melillense de 41 años, había pasado los últimos días con su familia en Málaga, donde viven su mujer y su hijo de seis años. Desde allí, Piñuel viajó mismo a Legutiano. Y, poco más de dos meses después de ser destinado a Álava, encontró la muerte.

El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, explicó que en el momento del atentado había en la casa cuartel 29 personas, entre ellas cinco niños. ETA intentó una "masacre", tal y como señaló el ministro, que se desplazó primero al lugar del atentado, luego a los hospitales de Vitoria donde están ingresados los heridos y más tarde a la Delegación del Gobierno, donde se reunió con el consejero de Interior del Gobierno en el País Vasco, Javier Balza.

De los cuatro heridos, tres permanecen en los hospitales de Santiago y Txagorritxu, en Vitoria, mientras que la cuarta persona ha sido ya dada de alta. Uno de los heridos quedó sepultado entre los escombros del cuartel y sufrió heridas de relevancia. Al cierre de esta edición, continuaba en la UCI.

Los terroristas actuaron de forma similar a como lo hicieron en el atentado de Durango. El etarra que aparcó la furgoneta cubrió su rostro con un pasamontañas que luego fue recuperado en el coche que utilizaron para huir. Este segundo vehículo, un Peugeot 306, fue robado el 14 de abril en Berango y escondido durante un mes en algún garaje o local de la infraestructura que tiene el comando Vizcaya.

Los terroristas utilizaron en total tres vehículos para cometer el atentado. La furgoneta Citroen Berlingo, que explotó ante el cuartel; el Peugeot 306, utilizado para huir del lugar del crimen y que fue encontrado por la Ertzaintza una hora después en una pista forestal del Monte de Urkiola, en Vizcaya.

Lo habían abandonado con una garrafa de gasolina y una botella adosada, a las que habían sumado un dispositivo de iniciación para provocar su incendio. Sin embargo, el dispositivo falló y los ertzainas encontraron el vehículo intacto. El Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil inspecciona minuciosamente el coche en busca de huellas y restos de ADN que permitan identificar a los autores del atentado.

Los hallazgos de pasamontañas ya han resultado fundamentales en otras investigaciones, ya que suelen guardar restos de saliva de la persona que los ha utilizado y de ahí se puede obtener una muestra de ADN. El tercer vehículo fue el utilizado para continuar la huida tras abandonar el Peugeot en el Monte Urkiola.

Las cámaras de vigilancia del cuartel que no resultaron dañadas pudieron captar algunas de las escenas del atentado. Un terrorista aparcó la furgoneta bomba, activó un temporizador con una cuenta atrás que podría no alcanzar el minuto y corrió al Peugeot, donde le esperaba, al menos, otro etarra. A los pocos segundos de iniciar su huida, se produjo la explosión.

Comando. Con estos datos, los expertos antiterroristas atribuyen al comando Vizcaya, el más activo desde el fin de la tregua en diciembre de 2006, la autoría del atentado en el que ETA podría haber utilizado más de 100 kilos de explosivo.

A este comando, integrado por los terroristas liberados -fichados por la Policía- Jurdan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea, se le atribuye, entre otros atentados, el del coche-bomba contra el cuartel de la Guardia Civil de Calahorra (La Rioja).

Según los expertos, Martitegi y Goikoetxea forman el "grupo estable" del comando, aunque contarían también con al menos dos grupos de apoyo de colaboradores legales -no fichados-, algunos de los cuales podrían haber intervenido en varios atentados.

ETA cuenta en el País Vasco con "una infraestructura que preocupa y que va a costar desmantelar", formada por un grupo "potente de legales, que sirve de base a los liberados". Así lo explicó el consejero vasco de Interior tras reunirse con Rubalcaba.

Balza también confirmó que los terroristas podrían ser los mismos que atentaron contra los cuarteles de la Guardia Civil de Durango (Vizcaya) y de Calahorra (La Rioja). El consejero precisó que "más que hablar de un comando numeroso, distinguiría entre lo que es una infraestructura potente de legales", que da cobertura a "un menor número de liberados".

Según el análisis de estos atentados y de los anteriores, según el consejero, "la infraestructura que sirve de base a los liberados que pueden estar actuando es potente y les permite cometer una serie de atentados numerosos".

Juan Manuel Piñuel Villalón es la segunda víctima mortal de ETA en el año 2008 y la primera en esta legislatura. Desde que comenzó el año ETA ha perpetrado trece atentados terroristas, de los cuales en siete, como este último, no ha avisado y en el resto sí lo hizo, aunque en uno de ellos el aviso llegó tarde.

La explosión de la madrugada de ayer sorprendió al agente cuando estaba alertando por teléfono al Centro Operativo de Seguridad (COS) de Vitoria de la presencia de una furgoneta sospechosa junto a la casa cuartel, según señalaron fuentes de la investigación. En el momento de la explosión, a las 2.58 horas, Piñuel estaba hablando con el COS para que comprobara la matrícula del vehículo. La llamada se cortó y minutos después otro agente del mismo acuartelamiento telefoneó para comunicar que había tenido lugar un atentado. Piñuel era hijo de un militar, estaba casado y tenía un hijo.

204. La banda terrorista ETA ha asesinado a 834 personas desde 1968, de las que 204 eran guabrdias civiles. El primer atentado que evidenció que los agentes son uno de sus blancos prioritarios tuvo lugar el 7 junio 1968. El guardia civil José Antonio Pardines Arcay fue asesinado por varios etarras que circulaban en un coche y a los que pretendía identificar en Villabona (Guipúzcoa). Uno de los atentados más sangrientos de la banda asesina ocurrió el 14 julio de 1986 cuando un coche bomba, accionado al paso de un convoy de tres vehículos de la Benemérita por la plaza de la República Dominicana de Madrid, acabó con la vida de 12 jóvenes guardias civiles.

El martes, un compañero de aquellos agentes muertos corría la misma suerte. Juan Manuel Piñuel consiguió la sexta nota más alta de su promoción de ingreso en el Instituto Armado. Hoy, será enterrado con todos los honores.

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