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ETA cambia su ‘modus operandi’ y gira hacia tácticas de la mafia

Entre siete u ocho terroristas participaron en un robo a gran escala de coches de lujo.

el 17 mar 2010 / 21:13 h.

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Vista del concesionario de Dammarie-lès-Lys, en el que ETA robó el martes varios vehículos.

El asesinato de un gendarme francés cerca de París revela, según los expertos de la lucha antiterrorista, un insólito cambio en el modus operandi de ETA que ha decidido dar un giro radical en sus métodos criminales hacia tácticas más propias de la delincuencia organizada o la mafia. Mientras, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, pidió ayer que sean "severamente castigados" los miembros del "comando terrorista de ETA" a la vez que el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero expresó su "radical condena" y anunció que se redoblará la colaboración con el país galo para acabar con la banda terrorista. "Francia ha pagado un alto precio por su importante colaboración" en la lucha contra la banda terrorista", recordó el presidente español.


Con el asesinato del policía francés, ETA ha traspasado además una de sus últimas líneas rojas, después de décadas en las que ha evitado a toda costa causar víctimas mortales entre los agentes de las fuerzas de Seguridad francesas. Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por Efe se mostraron perplejas por las circunstancias en las que se produjo el tiroteo la noche del pasado martes, ocurrido cuando el policía asesinado intentaba detener a cuatro presuntos etarras que, previamente, habían robado varios coches de lujo en un concesionario de vehículos de segunda mano.


Los expertos se mostraron convencidos de que la banda pretendió con su "extraña" acción hacerse pasar por un grupo de delincuentes comunes, robando coches de alta gama y no furgonetas o turismos más modestos, habitualmente utilizados en sus atentados. Los hechos comenzaron la tarde del martes cuando un comando de ETA integrado por entre siete u ocho terroristas se introdujeron en el negocio de coches. Sin levantar sospechas, entraron en el local, amenazaron a un empleado del concesionario que tomaron como rehén y abandonaron el lugar a bordo de los vehículos después de dejar maniatado al trabajador.


A menos de un kilómetro de distancia, una patrulla de la Gendarmería sorprendió en el arcén de una carretera a cuatro de los terroristas implicados cuando trataban de llenar con garrafas los depósitos de los coches recién robados. En el momento en que los gendarmes trataban de identificar al grupo y esposaban a dos de los terroristas, irrumpió en escena el resto del comando, que abrió fuego contra los agentes e hirió de muerte al gendarme Jean-Serge Nérin, un brigada de 52 años y padre de cuatro hijos, que falleció poco después.
Fue entonces cuando los cuatro etarras que estaban siendo detenidos trataron de huir, unos subiéndose a los vehículos donde esperaban sus compañeros y otros campo a través. Éste fue el caso de Joseba Fernández Aspurz El Guindi, que no consiguió su propósito y fue arrestado poco tiempo después.


sólo pesar abertzale. A pesar de que las condenas al atentado del gendarme del país vecino fueron unánimes y contundentes por parte de todos los partidos democráticos, la izquierda abertzale únicamente expresó ayer "su pesar" por la muerte del policía francés asesinado y lamentó su muerte. Asimismo, indicó a través de un comunicado que la banda armada debería de ratificarse en su posición "favorable" al desarrollo de un proceso democrático "expresada en su comunicado publicado en enero".


Tras esta declaración de intenciones, el ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, advirtió ayer a la izquierda abertzale de que "quien no condena los asesinatos no puede pedir votos".

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