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ETA contesta a la investidura de López con una bomba

ETA ni siquiera esperó 24 horas para contestar al cambio de gobierno en el País Vasco. Ayer por la mañana hizo explotar un artefacto de entre tres y cinco kilos en un repetidor situado en un puerto de montaña del municipio cántabro de Guriezo y desató la alarma con otro aviso falso en Castro Urdiales.

el 16 sep 2009 / 02:21 h.

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ETA ni siquiera esperó 24 horas para contestar al cambio de gobierno en el País Vasco. Ayer por la mañana hizo explotar un artefacto de entre tres y cinco kilos en un repetidor situado en un puerto de montaña del municipio cántabro de Guriezo y desató la alarma con otro aviso falso en Castro Urdiales.

La bomba explotó en un puerto de montaña del municipio cántabro de Guriezo, limítrofe con el País Vasco, y causó daños en la base del repetidor y en un muro de un edificio adyacente, así como un socavón en el suelo. En un principio, se informó que este artefacto estaba en Castro Urdiales, aunque la Delegación del Gobierno en Cantabria aclaró más tarde que era en el municipio con el que limita, Guriezo.

En declaraciones a los periodistas, el delegado del Gobierno, Agustín Ibáñez, no precisó la carga explosiva que contenía la bomba, porque todavía se está investigando, aunque sí afirmó que "no era pequeña". Según Ibáñez, la carga era similar a la colocada por ETA este verano en Noja y Laredo, que contenía entre tres y cinco kilos de explosivo.

La explosión se produjo pasadas las 7.10 en una zona alejada de núcleos urbanos, pero las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no recibieron el aviso hasta las 13.00 horas, cuando un hombre que subía al monte a cuidar el ganado vio un letrero con el anagrama de la banda terrorista en el que se leía "Peligro. Bomba de ETA" y escuchó cómo sonaba la alarma del repetidor.

Poco después de conocerse la existencia del primer artefacto, el servicio de emergencias 112 recibió una llamada de un comunicante anónimo avisando de la explosión de otra bomba en un repetidor del Monte Cueto, en el municipio de Castro Urdiales, también limítrofe con el País Vasco. El repetidor está situado en lo alto de un monte, en una zona de difícil acceso, pero sólo a unos 400 metros de una urbanización de viviendas y del colegio público Menéndez Pelayo, que fue desalojado.

Se acordonó la zona pero, tras una inspección de los artificieros por la Guardia Civil y la Policía Nacional, se descartó la colocación de un segundo explosivo. Esta explosión eleva a 34 el número de acciones cometidas por ETA en Cantabria, la última de las cuales la que produjo la muerte del brigada Luis Conde, tras estallar, el 22 de septiembre, un coche-bomba frente al Patronato Militar de Santoña. El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, opinó que, con el artefacto, ETA sólo intentó "hacerse notar" de cara a la investidura del nuevo lehendakari, Patxi López, que, a su juicio, va a ser "contundente" con los terroristas.

El secretario de Organización del PSE-EE, Rodolfo Ares, expresó ayer la "condena más rotunda de los socialistas vascos" por el atentado y expresó su convicción en que el nuevo Ejecutivo "jugará un papel fundamental" para la convivencia en paz en Euskadi. La condena de los partidos políticos a la última acción de ETA fue unánime. Desde el Gobierno de la nación, por otra parte, fue la vicepresidenta De la Vega quien se expresó con más contundencia: "Espero que el nuevo tiempo que se abre en Euskadi tras la elección de Patxi López sea el tiempo en el que veamos el final definitivo del terrorismo en este país", manifestó en un comunicado.

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