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ETA, duros con blandos

La estrategia que el Ministerio del Interior mantiene con los presos de ETA desde octubre del pasado año ha incluido recientemente el traslado a la prisión de Zuera (Zaragoza) al ex miembro de la Mesa Nacional de Batasuna Mikel Zubimendi.

el 16 sep 2009 / 04:56 h.

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La estrategia que el Ministerio del Interior mantiene con los presos de ETA desde octubre del pasado año ha incluido recientemente el traslado a la prisión de Zuera (Zaragoza) al ex miembro de la Mesa Nacional de Batasuna Mikel Zubimendi. Se trata del primer dirigente de Batasuna que ingresa en esa cárcel desde que Interior la convirtiese, junto a Villabona (Asturias), en los dos centros donde se mezclan presos contrarios a la "lucha armada" o críticos con la actual dirección de la banda con otros de los denominados duros.

Zubimendi tiene una trayectoria que le sitúa entre los más radicales del entorno etarra.

Ex militante de Jarrai, fue el parlamentario de Herri Batasuna que en mitad de un pleno en la Cámara vasca sobre el GAL volcó un saco de cal viva en el escaño del entonces diputado del PSE Ramón Jauregui. Sin embargo, según las fuentes consultadas, Zubimendi podría haber criticado la línea que sigue la actual dirección de ETA sin necesidad de mostrarse a favor de acabar con la violencia.

Mikel Zubimendi fue detenido en la operación que evitó el traspaso de poderes en la dirección de Batasuna realizada el 4 de octubre de 2007 en Segura (Guipúzcoa). Hubo 19 responsables del partido ilegalizado detenidos que continúan en prisión a la espera de juicio. Entre éstos hay distintos posicionamientos sobre la conveniencia de que ETA continúe con la "lucha armada". Destacados dirigentes como Rufi Etxeberria, Joseba Alvarez, Pernando Barrena o Juan José Petrikorena, todos ellos activamente implicados en el último proceso de paz, creen que el ciclo de violencia etarra ya está agotado, mientras que otros, como Joseba Permach, continúan aferrados a la tesis de combinar atentados y política para conseguir la independencia de Euskal Herria.

En los últimos ocho meses, la cárcel de Zuera ha recibido a abanderados del fin de la violencia, caso de José Luis Urrusolo Sistiaga o Carmen Guisasola, ambos expulsados de ETA, y a otros considerados irredentos, como Gorka Martínez Ahedo, condenado a 32 años por el asesinato de un guardia civil y protagonista de incidentes durante sus comparecencias en la Audiencia Nacional. La intención de Interior es que las posiciones favorables a acabar con el terrorismo se extiendan entre el colectivo de más de 600 presos de la banda encarcelados en España.

Ahí se enmarca la política de acercamientos y alejamientos a cárceles del País Vasco del ministro Rubalcaba.

En los ficheros policiales, Zubimendi aparece vinculado a ETA desde principios de los 80, alojando a colaboradores de la banda o huidos de la kale borroka, sin embargo sólo ha sido condenado por su vinculación con la banda en Francia. En marzo de 1999 fue detenido en el país vecino dentro de una gran operación contra el aparato militar en la que fueron arrestados otros ocho etarras, incluido el jefe, José Javier Arizcuren Ruiz, Kantauri.

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