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ETA intenta una masacre en Burgos

La organización criminal vasca ETA cumple mañanas cincuenta años dedicada al asesinato, al chantaje y al amedrentamiento de la sociedad a la que dicen defender. Ayer decidió celebrarlo por anticipado de una forma tan repugnante como previsible: mediante la colocación de una furgoneta cargada con doscientos kilos de explosivo...

el 16 sep 2009 / 06:24 h.

La organización criminal vasca ETA cumple mañanas cincuenta años dedicada al asesinato, al chantaje y al amedrentamiento de la sociedad a la que dicen defender. Ayer decidió celebrarlo por anticipado de una forma tan repugnante como previsible: mediante la colocación de una furgoneta cargada con doscientos kilos de explosivo junto a una casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos. Lo hizo a las cuatro de la mañana, a la hora en que dormían allí 125 personas, la mayoría de ellos familiares de miembros de este instituto armado. Por fortuna, hubo muchos heridos leves pero ninguna víctima mortal. Y eso que los terroristas buscaban una carnicería con el objetivo de exhibir una fuerza que cada vez es menor. Como ya dijimos con el terrible asesinato del policía nacional Eduardo Puelles, ETA sigue siendo capaz de matar, pero está más acorralada y debilitada que nunca gracias a la actuación de las fuerzas policiales españolas y francesas. Su nómina de pistoleros y matones ha menguado de forma clamorosa -cada vez los reclutan más jóvenes y están peor preparados-, su apoyo social se ha reducido a la mínima expresión y han sido excluidos del Parlamento vasco. Salvo cuatro fanáticos que siguen ensimismados en su delirio independentista, el conjunto de la sociedad vasca repudia a los asesinos de la banda y les reclama que abandone las armas. ¿Cuándo llegará ese momento? Esperemos que más pronto que tarde, pero entretanto, no queda otra vía que el mantenimiento de la unidad de los partidos democráticos frente a la hidra venenosa de los etarras y el acoso permanente de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Todavía se asistirá a espectáculos de barbarie e inmundicia como el que se intentó perpetrar ayer en Burgos, pero la respuesta de los demócratas seguirá siendo la misma: firmeza y persecución de los autores de un acto tan criminal hasta que acaben detenidos y un juez los mande donde tienen que estar: en la cárcel.

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