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Europa en Sevilla

Hasta 1492 Sevilla y sus tierras eran el extremo del mundo pero poco después, con el descubrimiento de las tierras americanas, tuvo la mitad del globo a su derecha y la mitad a su izquierda. Lo decía sirviéndose de la paradoja la inscripción sobre la puerta de la Macarena...

el 16 sep 2009 / 03:50 h.

Hasta 1492 Sevilla y sus tierras eran el extremo del mundo pero poco después, con el descubrimiento de las tierras americanas, tuvo la mitad del globo a su derecha y la mitad a su izquierda. Lo decía sirviéndose de la paradoja la inscripción sobre la puerta de la Macarena: Extremo serás del mundo / Sevilla, pues en ti vemos / juntarse los dos extremos. A partir de ahí también lo fue Europa y durante más de un siglo Sevilla se convirtió en uno de sus enclaves insoslayables. La síntesis del continente estaba lo mismo en sus barrios que en sus gremios, igual en su nobleza que en sus menestrales.

En la exigua lista de los dieciocho que volvieron con Elcano hay casi una decena de países, el capítulo que la Historia de Peraza dedica a la vestimenta habla de cómo prendas llegadas de todas partes se mezclaban en las calles; los cuadros y las esculturas de palacios e iglesias aun tienen trazas de las más diversas ciudades y latitudes: Balduque, Brujas, Milán, Génova, Nápoles, Córcega, Sicilia, Bristol, Bretaña, Colonia, Rodas, Lisboa... son algunos de cientos de nombres que aparecen señalando la procedencia de sevillanos.

Con Europa en Sevilla la influencia de España en sus países se medía por el meridiano del reloj de la Giralda. Nos separamos del continente cuando la intolerancia se adueñó de nuestras calles y, para ocultarla, nos dijeron que sólo nosotros teníamos la verdad. Así nos provincianizaron. En los largos años de Franco pertenecer no sólo geográfica sino también políticamente a Europa fue una aspiración aunque, ayudados también por los cantos a nuestras diferencias que entonaba el régimen, aspiráramos más a entrar, que a influir. Habría que preguntarse si quienes han eludido la importancia de Europa en esta campaña electoral no han pretendido que sigamos siendo provincianos.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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