Economía

Europa no sabe qué ser de mayor

Semana decisiva para consagrar una UE a dos velocidades. Estar en la vía rápida o en la lenta, el primer gran reto para Rajoy

el 04 dic 2011 / 21:27 h.

La Unión Europea (UE) encara a partir de hoy una semana decisiva para reforzar la disciplina fiscal y las sanciones contra los Estados con déficit excesivo como principal receta para combatir la crisis de deuda. El Banco Central Europeo (BCE) podría aumentar su compra de bonos de socios con problemas, como Italia y España, si los jefes de Estado y de Gobierno pactan reglas fiscales más estrictas y nuevos compromisos de ajuste en la cumbre del día 9 en Marsella.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller de Alemania, Angela Merkel, se reúnen hoy en París para acordar una reforma de los Tratados de la UE. "El objetivo es una unión fiscal que haga cumplir la disciplina fiscal en sus miembros y tenga los instrumentos necesarios para hacer frente a una crisis de forma eficaz", según ha destacado Merkel. Ello significa incluir en los Tratados sanciones casi automáticas para los países que no respeten los límites de déficit y llevar a los incumplidores ante el Tribunal de Justicia de la UE, ha explicado la canciller alemana. Estos cambios se introducirían en una reforma de los Tratados, que podría llevar años, o más probablemente en un nuevo Tratado que cubra únicamente a los países que quieran sumarse, principalmente a los de la Eurozona, y que podría activarse mucho más rápidamente.

Persisten grandes diferencias entre París y Berlín sobre la forma de afrontar la crisis. Sarkozy defiende que la reforma debería dar más peso a los gobiernos en detrimento de las instituciones comunitarias, mientras que Merkel aboga por dar más poderes a la Comisión Europea. Ambos mandatarios coinciden en que, aunque se refuerce la supervisión o control de la UE sobre los presupuestos de los países miembros, la última palabra la seguirán teniendo los parlamentos.

Y en cuanto al papel de la autoridad monetaria, Sarkozy está convencido de que "frente al riesgo de deflación que amenaza a Europa, el BCE actuará. Corresponde al banco decidir cuándo y con qué medios. Es su responsabilidad. Que nadie tenga dudas de que asumirá su responsabilidad. De hecho, celebro que haya empezado a hacerlo", resaltó.

En contraste, Merkel insiste en que el BCE tiene un mandato distinto al de la Reserva Federal de EEUU o el Banco de Inglaterra y no puede embarcarse, pues, en un programa de compra masiva de deuda pública. Y volvió a rechazar la creación de eurobonos (son bonos conjuntos de la Eurozona) como receta frente a la crisis.

El refuerzo de la disciplina fiscal no incluye únicamente una reforma de las reglas de la UE sino también nuevos ajustes de los países con problemas. De hecho, Italia los anunció ayer y Merkel y Sarkozy presionarán al futuro presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en la reunión del Partido Popular Europeo que se celebra el 8 de diciembre en Marsella, justo antes de la cumbre europea, para que anuncie cuanto antes su programa de recortes. La canciller ha dicho que Rajoy tiene un "mandato claro" para realizar reformas rápidas, mientras que la Comisión Europea de la instado con carácter "urgente" a una reforma laboral con el objetivo de reducir la "insostenible" tasa de paro de España.

El presidente del BCE, Mario Draghi, reclamó precisamente el pasado jueves a los gobiernos europeos un nuevo pacto fiscal que incluya tanto las reglas de la UE para garantizar la disciplina presupuestaria como esos compromisos de ajuste de los países amenazados.

Un pacto fiscal "es el elemento más importante para empezar a restaurar la credibilidad", señaló Draghi en una intervención ante el pleno de la Eurocámara. "Otros elementos pueden seguir, pero el orden es importante". Los expertos interpretan que, con estas palabras, el presidente del BCE ha sugerido un refuerzo del programa de compra de bonos si los líderes comunitarios aprueban el pacto en la cumbre.

Mientras tanto, gana fuerza la posibilidad de que en Marsella se refunde la Unión Europea, y así parece ya pactado entre Berlín y París. Se consagrará una UE a dos velocidades y la cuestión es si España estará en la vía rápida o en la lenta. Rajoy se enfrenta desde ya a un gran reto de gobierno.

La Eurozona negocia, además, con el FMI un pacto que refuerce el fondo de rescate de 440.000 millones de euros para países endeudados al fracasar su plan para dotarlo con un billón de euros.

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