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Europa se encomienda a Francia

Los franceses eligen hoy entre dos modelos contrapuestos: el del presidente Nicolas Sarkozy y el candidato socialista François Hollande.

el 05 may 2012 / 20:27 h.

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Los franceses acuden a votar este domingo al que será su presidente durante los próximos cinco años. Sin embargo, estas elecciones desbordan las fronteras nacionales de la república para adquirir una dimensión europea. De la decisión de nuestros vecinos galos dependerá, y mucho, las futuras decisiones que se tomen en el marco de la UE pues el candidato socialista, François Hollande, tiene el propósito, en el caso de salir vencedor, de suavizar la política de austeridad económica, y, por otro lado, Nicolas Sarkozy, ya ha anunciado su intención de revisar la eliminación de controles fronterizos establecida por el tratado de Schengen.

Todos los sondeos apuntan que el candidato del Partido Socialista, François Hollande, será nuevo presidente de Francia con el 52% de los votos sobre su rival y actual jefe de Gobierno, Nicolas Sarkozy, tras la segunda y definitiva ronda de los comicios presidenciales que se celebran hoy en el país vecino.

Tras el debate encendido que mantuvieron el pasado miércoles, que no alteró significativamente la intención de voto del electorado, y después de que el candidato centrista François Bayrou declarara el jueves su apoyo a Hollande "a título personal", queda por saber la decisión final de los franceses sobre el nombre del ocupante del Elíseo. Se trata de la primera vez en la Cinquième République, desde 1958, que un centrista ha dado su apoyo a una opción de izquierda con una decisión que parece inclinar la balanza a favor del socialista.

Hollande obtendría el 52% de los votos frente a Sarkozy, que llegaría al 48%, según un sondeo de Ifop-Fiducial, realizado entre el martes y este viernes entre 1.225 personas. Hollande consiguió en la primera vuelta el 28,6% de los votos frente a Sarkozy, que obtuvo el 27,1%.

Por su parte, el presidente ha concentrado sus esfuerzos en recabar apoyos de la ultraderecha francesa, en particular a través de su ministro de Defensa, Gérard Longuet, quien ha descrito a la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, "alguien con quien se puede hablar" al contrario que su padre y fundador del movimiento, Jean-Marie. Longuet abrazó tanto el posible respaldo del FN que cometió el lapsus de decir "nosotros, el Frente Nacional" antes de rectificar durante una entrevista con RFI.

En este sentido, ayer el actor Gérard Depardieu y otras 17 personalidades del mundo de la cultura francesa hicieron público un manifiesto de apoyo al presidente francés y candidato a la reelección, Nicolas Sarkozy. El texto llama al voto en favor del todavía jefe del Estado y critica a quienes le han denigrado en la campaña.

Las consecuencias. Si gana Hollande, tendrá que afrontar rápidamente tres cuestiones: el paro; la relación con la derecha alemana representada por Angela Merkel, y el problema de la reorientación de la construcción europea.

El candidato socialista ya ha anunciado que su primera visita tras un posible triunfo sería a Berlín. Y su jefe de campaña, Pierre Moscovici, ya se ha apresurado a asegurar que "nada puede alterar la amistad franco-alemana. "Ni siquiera un cambio de gobierno puede modificarla", añadió en una entrevista al diario Frankfurter Algemeine Zeitung. Si bien, cabe recordar que en Europa, todos los gobiernos son hoy en día de derecha por lo que, previsiblemente, no van a apoyar fácilmente aunque se pueda ahora notar una ligera evolución frente a la postura alemana.

En este sentido, Hollande apoya una política más flexible al igual que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, el primer ministro italiano, Mario Monti, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, que abogan por una política de austeridad más flexible y hablan de una estrategia común de relanzamiento.

Alemania, pues, tendrá que elegir entre el enfrentamiento y el compromiso. Esta prueba de fuerza entre los dos países va a condicionar el porvenir de Europa.

Por su parte, Sarkozy ha prometido que dejará los podios si pierde los comicios, un derrota ajustada podría mantenerle en política desde la oposición.

"Si es derrotado pero obtiene un 48 o 48,5% (del apoyo), en un momento en el que los gobiernos de todas partes caen por la crisis económica, eso no sería una desgracia. Veremos lo que decide hacer", declaró su asesor Alain Minc.

Cierre de campaña. "Este domingo, el resultado está en el filo de la navaja", declaró el viernes Sarkozy en su mitin final. El aún presidente francés aprovechó para responder a las críticas recibidas por su reciente giro a la derecha para recabar votos que contrarresten el respaldo que Hollande ha recibido de la izquierda y del centrista François Bayrou.

Hollande, por su parte, pidió el apoyo popular para conseguir una victoria lo suficientemente amplia como para gestionar el cargo sin ataduras. "Los franceses deben conceder al ganado los medios para actuar". sentenció el aspirante al Elíseo.

En la jornada de ayer el candidato socialista se dejó ver por el mercado de Tulle, ciudad en la que vota hoy. Por el contrario, Sarkozy pasó el día junto a su mujer y su hija y no realizó ninguna aparición pública.

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