Economía

Europa se fija en la I+D local

Solar Mems es el único proyecto de Sevilla que recibirá 50.000 euros para su desarrollo

el 24 sep 2014 / 11:45 h.

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600_Foto (16176141)La Comisión Europea recibió 2.662 propuestas de pequeñas y medianas empresas innovadoras de toda Europa para participar en el programa Pyme dentro de la iniciativa Horizonte 2020. Técnicos independientes consideraron que 317 cumplían los requisitos. De ellos, 155 empresas (el 49 por ciento) recibieron el visto bueno por su potencial de viabilidad. Y aquí llegamos a que hay presencia andaluza –con tres proyectos– entre los 39 seleccionados de España y uno de ellos –solo uno– está radicado en Sevilla. Solar Mems, una spin off surgida en el seno de la Escuela de Ingenieros, recibirá en unos días los 50.000 euros de incentivo que Bruselas ofrece a estos proyectos para estudiar más a fondo su viabilidad. En su caso, consideran un «exitazo» que Europa haya apostado por que su proyecto tiene futuro. Su propuesta de negocio pasa por utilizar un Cubesat, que es un satélite formado por cubos de 10x10x10 centímetros –ver la imagen anexa– que permitirá a cualquier persona, ya sean empresas o investigadores, «ofrecer una plataforma con la que poner en órbita un componente o una tecnología y observar cómo se comporta en el espacio», explicó ayer el gerente de la empresa, José Miguel Moreno, que incidió orgulloso en que este proyecto ideado desde Sevilla es «uno de los cuatro seleccionados en toda Europa en el ámbito espacial». Pongamos ejemplos concretos de las «aplicaciones infinitas» que tiene este nuevo servicio que Solar Mems quiere lanzar al espacio por primera vez en el año 2016. Desde «meter una cámara de fotos para captar imágenes de la Tierra que luego pueden vender» –interés real que ya le ha trasladado alguna empresa–, hasta su aplicación en sistemas de comunicación por radio o geolocalización, precisa. 600_Imagen explosionLo cierto, añade, es que ninguna empresa privada ofrece este servicio que aprovecha la disposición de esos tres cubos del satélite para abaratar el coste del lanzamiento al espacio –al disponer de tres cubículos–, que tendrá un coste medio para una carga normal, de unos 100 gramos, de aproximadamente 100.000 euros. En ese coste está incluido, especifica Moreno, «todo el paquete»: desde el montaje del satélite –que les suministrará otra empresa especializada–, hasta el lanzamiento –para lo que están manteniendo contactos con varias compañías–, y los test en órbita desde un centro de control instalado en la universidad (una antena que les permite contactar una vez al día con el satélite y obtener así la información que éste transmite), explica. El principal logro es «repartir la parte útil de un satélite entre varios clientes, repartiendo los costes de la misión entre todos ellos y por tanto reduciendo el coste de alcanzar el espacio para cada uno». De esta forma, pueden pagar por un hueco (que equivaldría a un slot) en una de nuestras misiones. «Sería hasta 10 veces más barato o incluso menos dependiendo del tamaño del experimento. El espacio más cerca que nunca», abunda Manuel Rodríguez, uno de los miembros del equipo, que ahora tiene por delante seis meses para profundizar en el plan de negocio que presentó a la Comisión, analizar futuros mercados, buscar potenciales clientes y así pelear para pasar a la segunda fase de este programa de ayuda a las pymes que apuestan por la I+D y que demuestran tener «un alto potencial de crecimiento». En ella, las pymes elegidas podrán optar a ayudas de financiación de hasta 2,5 millones de euros. Se trata de un programa con un presupuesto de casi 3.000 millones para siete años. Independientemente de si logran pasar la siguiente fase o no, Solar Mems lo tiene claro. «Nuestra idea es seguir adelante. Queremos tener nuestra primera misión, nuestro primer satélite volando dentro de un año y medio o dos años». El espaldarazo más importante, no obstante, ya lo han recibido con el hecho de que «la Comisión te avale una idea, que diga que comercialmente es viable y que tiene interés». Sobre todo porque, en los inicios del proyecto, «uno empieza a dudar». Con este proyecto, Solar Mems, nacida en 2009, vuelve a sus orígenes en el ámbito del espacio, para el que comenzó desarrollando sensores de radiación luminosa y sistemas de control, aunque con el boom de las energías renovables centró sus dispositivos en las plantas solares –con lo que los paneles se comportan como un girasol–, hasta que llegó su particular crisis.

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