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Euroviñeta

Es un lugar común entre los economistas y las instituciones con competencias ambientales el plantear medidas de corte regulatorio o fiscal ante los problemas de contaminación generados por el uso de vehículos de motor.

el 15 sep 2009 / 08:08 h.

Es un lugar común entre los economistas y las instituciones con competencias ambientales el plantear medidas de corte regulatorio o fiscal ante los problemas de contaminación generados por el uso de vehículos de motor.

En este contexto en los últimos días se viene produciendo una sucesión de noticias en torno a la intención de la Comisión Europea (CE) de acelerar la puesta en marcha de una comunicación centrada en el establecimiento de un gravamen para internalizar los costes externos del transporte, es decir, poner en marcha algún mecanismo que coadyuve a que el transporte también pague por la contaminación, congestión y desgaste de las infraestructuras que genera. Bruselas ha denominado a este impuesto Euroviñeta, cuando se trate de una tasa a los usuarios, o peaje si se establece una tasa kilométrica y los Estados tendrán que instituirlo obligatoriamente en 2013.

Hace muchos años que la CE viene insistiendo en la necesidad de incorporar esos elementos en la factura del transporte, prueba de ello es que se han aprobado hasta la fecha tres Directivas (1999/62/CE; 2006/38/CE y 2006/103/CE) en las que se señalan las características del nuevo gravamen y las condiciones que los Estados miembros deben cumplir para mantener o establecer peajes o introducir tasas.

En resumen, la propuesta de la Comisión ofrece un marco que permitirá a los Estados miembros instaurar un sistema de impuestos a los vehículos pesados de carretera de más de 3,5 toneladas, asentándose en los costes de recuperación de infraestructura y en los costes de siniestralidad no cubiertos, pero que se podrá alterar en función de un conjunto de otros factores: la distancia recorrida, la localización, las características del vehículo (incluido su efecto de contaminación), el momento del día y el nivel de congestión de la carretera de que se trate. Según las estimaciones preliminares de Bruselas, un camión, con la nueva normativa, tendría que pagar de media en un tramo interurbano en hora punta unos 54 céntimos de euro por kilómetro recorrido.

Entre las condiciones para establecer la Euroviñeta, podemos destacar las siguientes: el cobro sólo podrá exigirse por la utilización de autopistas u otras carreteras similares, de puentes, de túneles y de puertos de montaña; aplicación del principio de no discriminación por razón de la nacionalidad del transportista o del origen o destino del transporte; ausencia de control en las fronteras interiores; aplicación del principio de proporcionalidad de las tarifas de las tasas en función de la duración de la utilización de las infraestructuras y la posibilidad de cooperación entre dos o más Estados miembros para establecer un sistema común de tasas, sujeto a las determinadas condiciones tales como el reparto equitativo de los ingresos entre Estados miembros.

Como hemos podido leer en algunos medios de comunicación, la Euroviñeta coge a España con el pie cambiado. Alemania lleva años aplicando este recargo. Reino Unido y Francia ya lo han intentado en varias ocasiones. Pero, en España, después de una huelga salvaje del sector del transporte por la subida del carburante y en un marco de subida continuada de precios, este tema sigue siendo un asunto poco estudiado. No obstante, parece claro que en los próximos tiempos habrá que analizar con mucho cuidado su impacto sobre los costes del transporte y la inflación en nuestro país.

Catedrático de Hacienda Pública

jsanchezm@uma.es

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