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Eurovisiva y de color azabache

La cantante sevillana se encuentra en Azerbaiyán para representar a España.

el 20 may 2012 / 14:58 h.

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Si España no quedase el próximo sábado en el Festival de Eurovisión que se celebra en Baku (Azerbaiyán) entre los cinco primeros puestos, TVE puede hacerse tranquilamente el harakiri porque, difícilmente, podrá llevar un mejor tema a esa celebración purpurinesca del canturreo melódico. Pastora Soler (Coria del Río, 1978) trae bajo el brazo Quédate conmigo, una pegadiza y aforística balada (¡tres minutos exactos!) concebida por Thomas G:son, un señor sueco de larga trayectoria en Eurovisión que, en teoría, debe saber bien la fórmula del éxito.

Escuchando la canción una cosa parece clara, de Pilar Sánchez Luque queda bien poco, en lo artístico, en Pastora Soler. Aquella alumna aventajada de Adelita Domingo que debutó en vinilo y cassette con el álbum de sevillanas Gracias madre está en algún recóndito lugar de la actual cantante. Amadrinada por Juanita Reina, saetera ante la Macarena y flamenca vocacional, Pastora Soler pegó unos cuantos tumbos antes de asentarse como una de las voces más personales de la moderna canción melódica, esa que tiene tantos nombres apañados como tan malas músicas acompañándoles.

No es el caso de la ocasional madrina de la Operación Talento de Zoido, Pastora Soler. Y Quédate conmigo es la prueba más clara: con su piano de estudio, sus crescendos orquestales, su magnético aire a canción Disney y a musical de alto copete, con su coro bien timbrado y con una letra inocua pero pegadiza, bonita hasta lo cursi sin caer en lo ridículo y, sobre todo, con esa voz particular entre lo dulce y lo grave, centrada, un punto nasal, hermosa.

En 2012 Pastora Soler está más cerca de Barbra Streisand y Céline Dion que de sus divas copleras. Pero la coriana no está por renegar de nada. Por eso ha pasado, y no de puntillas, por el folclore popular y místico (esa participación en la VI Exaltación de la Saeta en 1993), por el pop más abiertamente comercial (Corazón congelado) y ahora está en el empeño de extender su reinado como baladista y diva de la canción, de esas que sirven para encender mecheros tanto da en Eurovisión que en la OTI, Viña del Mar o San Remo.

Originalmente bella, lo que no es retruécano si no constatación de unos rasgos que se escapan a la catalogación mainstream de los conceptos de guapura, Pastora Soler anda enrolada también en resucitar Azabache, un musical que reunió en la Expo 92 a glorias de la sevillanía como Rocío Jurado, María Vidal, Juanita Reina e Imperio Argentina. Junto a Pasión Vega, Manuel Lombo y Diana Navarro estará en el Auditorio Rocío Jurado el próximo 29 de junio demostrando que puede medirse con los mitos y que, con un poco que ponga de su parte, hasta es posible que el público se olvide del reverso original del espectáculo.

Pero antes, en seis días exactos, la cantante defenderá su tema en español en el cada vez más anglófono Eurovisión. Tendrá que convencer a los países de la órbita rusa para que entiendan que su canción es mejor que la hortera de Letonia y, por el camino, derrotar a fieros contrincantes: Suecia parte favorita con la bailable canción de Loreen, Eva Voto, por Eslovenia, convoca a la música new age y balcánica y las abuelas Buranovskiye Babushki de Rusia caen simpáticas a todo el planeta. ¿Correrá el champán en Coria del Río?

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