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Euskadi cambia de rumbo

El 1-M le dio la vuelta al País Vasco. Durante toda la campaña, se hablaba de las elecciones como la oportunidad de Euskadi para el cambio y el resultado de los comicios -que permitió el pacto postelectoral entre PP y PSOE y la investidura de Patxi López como lehendakari- confirmó que el cambio era posible.

el 16 sep 2009 / 04:54 h.

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El 1-M le dio la vuelta al País Vasco. Durante toda la campaña, se hablaba de las elecciones como la oportunidad de Euskadi para el cambio y el resultado de los comicios -que permitió el pacto postelectoral entre PP y PSOE y la investidura de Patxi López como lehendakari- confirmó que el cambio era posible.

Hace casi dos meses que el nuevo inquilino de Ajuria Enea fue investido, terminando así con tres décadas de nacionalismo en el País Vasco, y ese cambio ya se ha hecho patente. La lucha contra el terrorismo era el área que más expectativas generaba y, por ahora, López no sólo no ha decepcionado a los vascos, sino que ha dado muestras de una contundencia contra ETA que ha sorprendido a los españoles. He aquí los síntomas de que Euskadi ha cambiado de rumbo:

Un discurso rotundo. El que acabó con la vida del inspector de Policía Eduardo Puelles fue el primer atentado de la era Patxi López en el País Vasco. "Era uno de los nuestros, un defensor de Euskadi y de los vascos". Fue su primera reacción, y el tono sonó distinto al utilizado por su antecesor, Juan José Ibarretxe. Patxi López no mostró ni un resquicio de inseguridad cuando dijo: "Ellos nos han enseñado el camino del dolor. Les vamos a enseñar el camino de la cárcel".

72 horas de condena. Tras la muerte de Puelles, el flamante lehendakari hizo algo que se ha interpretado como la muestra inequívoca de que el nuevo Gobierno está dispuesto a acabar con ETA desde la calle. López convocó una manifestación a la que asistieron miles de vascos y en la que de nuevo convenció con su contundencia: "Se acabó la impunidad, se acabó la arrogancia de la capucha". Horas antes, Eduardo Puelles había recibido sepultura tras la celebración de un funeral en el que se sucedieron las muestras de apoyo. El mismo día, la FEMP convocó a los ayuntamientos para expresar su repulsa y dos días después el Parlamento vasco rindió de nuevo homenaje al policía fallecido. 72 horas de apoyo que no registraron ni la más mínima fisura política.

Televisión pública. La televisión pública vasca emitió en directo la manifestación convocada en Bilbao por el Gobierno vasco. La cadena regional también conectó en directo con las concentraciones silenciosas de la FEMP, estuvo en Arrigorriaga, habló con la viuda de Puelles y con el lehendakari. Y todo eso lo hizo con un lazo negro en la pantalla. Algo nunca visto en los mandatos de Ibarretxe como lehendakari.

El consuelo de una familia rota. El nuevo Gobierno vasco logró transmitir calor a la familia del fallecido, que en el homenaje en la Cámara vasca señaló "el ejemplarizante comportamiento" de las autoridades e instituciones tras el atentado y agradeció a Patxi López y al consejero vasco de Interior, Rodolfo Ares, así como a Arantza Quiroga y al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero su "inquebrantable defensa de la libertad".

Sin ayudas a etarras. El Gobierno vasco llevaba convocando este tipo de ayudas desde el año 2006, con la oposición de PSE y PP. El pasado día 23 de junio, el lehendakari anunció que el Ejecutivo que preside no va a destinar "ninguna partida económica" en los próximos ejercicios presupuestarios para ayudas a familiares de presos de la banda que "no condenen la violencia". Aseguró que, a partir de ahora, las víctimas de ETA sí van a tener el reconocimiento que se merecen.

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