Cultura

Eva Yerbabuena pondrá a danzar los fantasmas de la guerra en la Bienal

La bailaora, tras inaugurar el Festival de Mérida, avanza cómo será ‘Cuando yo era’

el 17 jul 2010 / 19:08 h.

La bailaora Eva Yerbabuena presentará en la XVI Bienal de Flamenco de Sevilla el estreno absoluto de ‘Cuando yo era’.
La bailaora flamenca Eva la Yerbabuena presentará en la XVI Bienal de Flamenco de Sevilla el estreno absoluto de Cuando yo era, un espectáculo de "sentimientos fuertes y profundos" sobre la guerra civil española que reflexiona "hasta dónde podemos llegar a imaginar algo que no hemos vivido".

Así lo ha manifestado la bailaora en una entrevista con la agencia de noticias Efe, con motivo de su presencia en Mérida para inaugurar la 56 edición del Festival de Teatro de la capital extremeña con su espectáculo Lluvia.
"Los fantasmas de la guerra civil española y la posguerra resurgirán en forma de danza" durante los próximos días 5 y 6 de octubre sobre las tablas del Teatro de la Maestranza.

Cuando yo era da forma a "una inquietud que anda ahí" desde que la granadina tenía tres años y que trata de "fuertes historias" que para los que no la vivieron se convierten en "casi una anécdota".

"Un día vinieron a por mi bisabuelo y nunca más volvió" según le comentó su abuela Rosario y por eso Eva, "un año como éste", quiere "echarlo fuera, indagar y compartir" este sentimiento.

Premio Nacional de Danza en 2001, ha actuado en los escenarios de medio mundo, en los que el público "acoge y agradece de una manera maravillosa lo que ha visto y sentido".

En el patio de butacas, han vibrado con sus actuaciones destacadas figuras del flamenco como Mario Maya y Manuela Carrasco o la coreógrafa alemana Pina Bausch y la estadounidense Carolyn Carlson, lo que es toda "una responsabilidad".

Sin embargo, su recuerdo más emotivo ha sido bailar con su hija en el vientre hasta pasados los seis meses de gestación, fue "un cúmulo de sentimientos que no he tenido con otras personas", apostilla.

Para Eva, "la mejor forma de transmitir y contar lo que uno siente es no imitar", tratar de ser uno mismo "en todos los sentidos" sin olvidar los orígenes y las "fuentes primeras de las que bebiste".

"La única manera de que las cosas realmente huelan y sepan a ti" es ser humilde, ver las cosas con la mayor honestidad, y que "cuando quieras contar algo que sea porque de verdad tienes esa necesidad".

Reconoce que la carrera de un bailarín no es un camino de rosas pero a veces "hay espinas que tienen que estar, sino no serían rosas al final" y no te permitirían valorar las cosas "por pequeñas que sean, que tienes que mimarlas para que no se pierdan nunca".

Además, reivindica que el baile flamenco ocupe "el lugar que se merece" como danza de primer orden porque, a pesar de que la lucha de figuras predecesoras está dando sus "frutos", todavía "queda camino por recorrer".

"Se necesita el apoyo de todo el mundo, empezando aquí, en casa", precisa, si bien el proverbio de que nadie es profeta en su tierra no se cumple en su caso, porque en 2007 fue premiada con la Medalla de Andalucía.

A sus espectáculos, desde La voz del silencio hasta Santo y Seña pasando por A cuatro voces, no sólo asiste un público "al que le da igual entender y que trata de sentir, sino que hay gente que trata de sentir y que entiende".

Por esto, valora especialmente los dos premios Max de las Artes Escénicas que ha recibido por Lluvia, ya que implica, además, el "reconocimiento" de sus compañeros de profesión.

"Una ha cogido aire desde que estrenó y ahora lo echas fuera", comenta Eva, que se siente "muy relajada y satisfecha" pero, a la vez, con "más miedo" de estar a la altura de Lluvia con su próxima creación.

Precisamente, con Lluvia, su paso por Mérida no ha pasado desapercibido.Su montaje no ha estado exento de polémica, ya que parte del público y la crítica ha echado en falta un espectáculo con una verdadera esencia grecolatina en la inauguración de la edición del festival marcada por el centenario de las excavaciones de las ruinas del teatro romano.

La representación deja atrás el estado más conceptual y contemporáneo y pasa a transformarse en un tablao flamenco que simula un café de cante tradicional propio de principios del siglo XX.

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