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Examen para libreros y editores

Eslava Galán da el pregón inaugural de la Feria del Libro 2012 entre señales de alarma del sector

el 10 may 2012 / 10:46 h.

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Un pregón de Juan Eslava Galán abrirá hoy una nueva edición de la Feria del Libro de Sevilla, la cita con la lectura que presume de ser la tercera de su género en España, y que durante 10 días tratará de desmentir las señales de alarma que se ciernen sobre el sector. La primera Feria de la era Zoido llega, en efecto, condicionada por serios recortes -casi un 50 % de las ayudas suprimidas-, menos casetas -de 61 del año pasado a 59- y sin carpa ni página web, que ha sido sustituida por un blog, facebook y twitter.

Pero, si hasta ahora el evento trataba de conciliar su aspecto lúdico y cultural con el comercial, este año la consigna tácita es clara: hay que vender como sea. "Hasta el año pasado el sector se ha mantenido bien", afirma un editor que asistirá a la cita sevillana, pero prefiere mantener la discreción. "En 2011 las ventas se habían mantenido, pero la facturación bajó: quiere decir que la gente siguió comprando como siempre, pero en ediciones más económicas, rústica, bolsillo, etc. Pero este año nos hemos encontrado el escalón".

El escalón, que algunos cifran en un 15 % menos de ventas y otros llevan hasta el 30%, es también una espada de Damocles para muchos libreros, que ven amenazada su supervivencia entre el parón del consumo y la vieja amenaza de las grandes superficies, así como, en menor medida, la competencia de internet. Un ejemplo: una librería como La Araña, que no se había perdido las últimas ediciones, cerró sus puertas a finales del año pasado.

En compensación, este año debuta en la Feria una nueva y pujante editorial sevillana, como es La Isla de Siltolá y Fundación Ecoem. Ante este inquietante panorama, las editoriales han decidido acudir con artillería pesada: Tusquets concurre con Almudena Grandes y Petros Márkaris -éste invitado por Tres Culturas-, Siglo XXI con Eduardo Galeano, Alfaguara con Manuel Vilas, Manuel Vicent y García Montero, y la Fundación Lara con Fernando G. Delgado, Sánchez Adalid, Javier Sierra, Pilar Urbano, Maxim Huerta y hasta Isabel Sartorius. Y, como homenajeado especial, el sevillano Manuel Chaves Nogales, cuya figura será glosada por nombres principales como Santos Juliá, José Andres Rojo o Jorge M. Reverte. "Todo el mundo ha apostado por la calidad", subraya la presidenta de la Asociación Feria del Libro (AFL), Juan Muñoz Choclán, quien admite que "todos tenemos un poco de temor, pero también la confianza en que, si el tiempo acompaña y las actividades son del agrado del público, como esperamos, la Feria será un éxito.

Para Muñoz Choclán, "las expectativas son positivas, y más cuando sabíamos que este año iba a costar más trabajo sacar a flote la Feria, aunque ha habido una reducción de espacio y participación, creo que hemos logrado hacer una programación muy digna", agrega.

El director de la cita, Javier López, tampoco se deja amilanar por el pesimismo. "Para los libreros, la Feria crea una campaña que se suma a la de Navidad y a la de verano", explica. "Y aunque sabemos que el objetivo, que es mantener las ventas respecto a ediciones pasadas, está muy complicado, no renunciamos a él. Estamos en el primer día".

López cree, eso sí, que el éxito de esta edición pasará porque el pánico no cunda entre los libreros y les obligue a caer en la peor tentación: llenar la caseta de los mismos best-sellers, apuestas seguras que empobrecerían peligrosamente la oferta. "Hay que llevar especialización, es la única manera de que todos salgamos contentos", asevera el director, para quien el principal daño que ha recibido el sector no atañe al cambio tecnológico, sino al de los nuevos modelos de comercialización. En todo caso, hay diez días para intentar seducir al lector: "Hemos hecho bien el trabajo, ahora toca que el público responda".

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