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Exámenes sin nota

¿Qué cambia de un curso para otro? Si los alumnos de Lengua fallan, ¿se cambian las clases de Lengua? Si no aprobaron Matemáticas, ¿se corrige el método del profesor? Las pruebas de diagnóstico se crearon para evaluar la enseñanza y mejorarla, pero los datos empañaban el trabajo docente. Por eso las últimas pruebas han pasado 9 meses en un cajón.

el 15 sep 2009 / 11:23 h.

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¿Qué cambia de un curso para otro? Si los alumnos de Lengua fallan, ¿se cambian las clases de Lengua? Si no aprobaron Matemáticas, ¿se corrige el método del profesor? Las pruebas de diagnóstico se crearon para evaluar la enseñanza y mejorarla, pero los datos empañaban el trabajo docente. Por eso las últimas pruebas han pasado 9 meses en un cajón.

La Consejería de Educación andaluza siempre había usado la palabra evaluación para examinar a los alumnos, hasta hace un par de años. Hace dos cursos empezaron a llegar los vientos de renovación pedagógica que llevaban décadas aireando las mejores escuelas europeas y, de la noche a la mañana, el significado de la evaluación se extendió y empezó a utilizarse también para examinar y corregir el trabajo del profesorado y el de la Administración educativa.

La nueva legislación educativa ha propiciado que el sistema escolar empiece a mirarse el ombligo. De ahí surgieron las primeras pruebas de diagnóstico de Andalucía, las primeras de España: Un agente evaluador externo llegó a los colegios andaluces y les pasó a los chavales unos cuestionarios para saber si lo que estaban aprendiendo les servía de algo. Para saber si alguien, entre los 30 niños de un aula, sabía responder para qué sirven las matemáticas.

Durante años sólo el simple hecho de hacerse esa pregunta fue considerado un síntoma de ignorancia. Si a un chaval lo que le gustaba era leer literatura y escribir cuentos, ¿para qué iba a necesitar saber resolver un logaritmo?

El chip de la enseñanza cambió cuando los profesores dejaron de considerar ignorante al alumno que se hacía esas preguntas e intentaron responderlas ellos mismos: ¿Qué sabe hacer el alumno con lo que le hemos enseñado en clase? De repente todo dio un vuelco y los profesores se vieron a sí mismos como objetos de estudio, empequeñecidos por el efecto de un microscopio. "Me he pasado los últimos 30 años diciéndole a mis alumnos que las matemáticas son importantísimas e imprescindibles, y ahora tengo que saber si de verdad he conseguido que sean útiles para ellos".

Las pruebas de diagnóstico no vinieron a examinar los contenidos de las asignaturas, sino la utilidad de las mismas para la vida diaria de los jóvenes. Algo que en el argot pedagógico llaman competencias educativas, que es lo que miden todos los estudios nacionales e internacionales, incluido el famoso informe Pisa.

¿Para qué sirven las matemáticas? Si el chaval se quedaba en blanco, el diagnóstico demostraba que en el sistema escolar se habían producido una serie de errores en cadena: había fallado el alumno, había fallado el profesor, habían fallado los padres, había fallado la organización de las clases, las normas educativas y los políticos que las habían creado.

Por supuesto la sociedad había fallado estrepitosamente. Es lógico que durante años se haya huido de esta pregunta, porque las respuestas hacían necesario replantearse la enseñanza desde el principio. El problema es que la escuela es un tren en constante movimiento y para hacer cualquier cambio es obligatorio subirse en marcha.

Este curso será el tercero con pruebas de diagnóstico. Las primeras dejaron ver las heridas abiertas de la escuela andaluza. Y menos de un año más tarde volvieron a hacerse públicas esas deficiencias, pero esta vez sonrojadas por la comparación con otras nueve comunidades que estaban por encima de Andalucía, y por el contraste con los resultados a escala internacional. Así pasó el huracán Pisa por encima de las espaldas de los maestros andaluces. La Junta decidió que no habría una tercera vez.

Desmoralizar al profe . Las últimas pruebas de diagnóstico, cuyos resultados salieron en noviembre de 2007, no se hicieron públicas hasta que acabó el curso y los docentes se habían marchado a la playa. "A cada colegio sólo le interesan sus datos.

Es un informe interno y no hay por qué hacerlo público", dijeron en Educación. La consejería es como una gran empresa con más de 95.000 empleados y en nada ayuda a sus propósitos que éstos se sientan desmoralizados o frustrados. Cuando se airean los datos del diagnóstico, la imagen de la escuela es castigada en público.

Pero, ¿de qué sirve dar los datos descontextualizados? El diagnóstico mide la competencia lingüística y la matemática en una escala del 1 al 6. Decir que los andaluces están en el 3,87 en Lengua de Primaria y en el 3,81 en Secundaria no tiene mucho significado, sobre todo para los padres del alumno.

Parece que este año los chicos de Primaria han perdido el hábito de lectura que les distinguió el curso pasado, y en la consejería no han encontrado una explicación lo suficientemente razonable como para hacerla pública. Así que es difícil responder a la duda inicial: ¿qué cambia de un curso para otro?

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