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Exhumados seis cuerpos de una fosa en Aranda del Duero

Asociaciones de la Memoria Histórica piden a los jueces que acaten la ley.

el 07 ago 2010 / 20:13 h.

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Miembros la sociedad Aranzadi realizando trabajos de exhumación en Burgos.

El coordinador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos, José Ignacio Casado, pidió ayer que los jueces "cumplan su obligación" en lo que se refiere a las solicitudes de exhumación de fosas. En declaraciones a Efe, Casado insistió en que no plantean que los jueces abran diligencias contra quienes cometieron los crímenes del franquismo porque "ya no tiene mucho sentido y seguramente la mayoría han fallecido ya", pero sí que se autorice expresamente la exhumación de cuerpos.

En su opinión, la falta de un reglamento que desarrolle la denominada ley de memoria histórica hace que no queden claros los pasos que se deben seguir para realizar una exhumación hasta el punto de que en algunas ocasiones han tenido que trabajar contando sólo con una licencia de obras concedida por el ayuntamiento correspondiente.

Casado consideró que "los jueces tendrían que acudir cuando se les llama para una de estas exhumaciones porque es su obligación, más teniendo en cuenta que se trata de personas cuyas muertes evidentemente han sido violentas".

El coordinador de la asociación acudió ayer a la localidad burgalesa de Villalba de Duero, a unos 5 kilómetros de Aranda de Duero, donde un equipo de la sociedad Aranzadi, dirigido por el profesor de Medicina Forense Francisco Etxeberria, ha iniciado los trabajos de exhumación de una fosa en la que se cree que hay ocho personas, todos ellos vecinos de la localidad próxima de Sotillo de la Ribera. En la primera jornada de trabajo los integrantes del equipo lograron extraer de la fosa los restos de seis personas.
Casado explicó que sabían el lugar exacto de la fosa y las circunstancias de quienes fueron asesinados y enterrados en ella porque en ese grupo iba un hombre, Sixto Adrián, que logró huir y estuvo siete años escondido, aunque pudo contar a sus familiares lo ocurrido y el lugar del enterramiento.
Problemas para intervenir. La fosa tiene 3 metros de largo y 50 centímetros de ancho y, según explicó a Efe el portavoz de la coordinadora para la recuperación de la memoria en la Ribera del Duero, José María Rojas, era fácilmente localizable porque en su día hubo en la zona un campo de aviación y el ingeniero que lo diseñó, al saber que había un enterramiento, lo evitó con una curva. Además, según Rojas, alguien desplazó hace años a la zona una piedra de gran tamaño para identificar el lugar del enterramiento.
Casado se refirió también a otra fosa situada en las proximidades de Aranda de Duero, en la finca de La ventosilla, donde por el momento no pueden realizar la exhumación.

Los propietarios de la finca se han negado a autorizar estos trabajos salvo que medie una orden judicial, "pero ningún juez quiere mojarse", se quejó Casado.
Aunque se trata de una zona no cultivada, donde sólo hay algunas encinas "los propietarios se niegan y de momento no se puede hacer nada".

Precisamente, la fosa que comenzaron a excavar ayer en Villalba de Duero, en la que ya han aparecido restos humanos, es la primera en la que se trabaja desde que el juez Baltasar Garzón fue apartado de la Audiencia Nacional por pretender juzgar los crímenes de la guerra civil española y la posguerra.

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