Cultura

Éxito de público en el V Festival Flamenco de Sevilla

La quinta edición del Festival Flamenco de Sevilla, celebrada la noche del jueves en el Monasterio de la Cartuja, contó con una asistencia que rondó el millar de aficionados, si no lo superó. La mayoría fue a ver de cerca a Miguel Poveda antes de que se queme del todo, porque está en todas partes.

el 16 sep 2009 / 04:52 h.

Esta noche pueden verlo de nuevo en el castillo árabe de Alcalá, donde se le espera como si hubieran resucitado el gran Juraco o el mismísimo Joaquín el de la Paula.

Sin embargo, en el Festival de Sevilla hubo otro protagonista, además de Poveda: el cantaor lebrijano Miguel El Funi. Salió al escenario preguntando qué pintaba el cantaor catalán en un festival dedicado a Diego del Gastor, algo que no era cierto porque el festival no homenajeaba a Diego; sólo hubo un espectáculo de artistas de Morón de la Frontera ocupando la primera parte. Poveda fue contratado para actuar en la segunda y El Funi no debió de faltarle el respeto llamándole Pomada, en vez de Poveda, porque Miguel no se lo merece, por buena persona, por buen artista y por buen cantaor.

La noche se abrió con las actuaciones del guitarrista Paco del Gastor y sus dos nietos, Gastor de Paco y Antonio del Gastor. El abuelo tocó como sólo él sabe, con sabor y compás y siempre recordando a su tío Diego del Gastor. Y los nietos apuntan maneras, aunque son aún muy jóvenes.

empuje. El Funi salió descompuesto, con su clásico pañuelo blanco al cuello, la guitarra de Juan del Gastor y muchas ganas de agradar. Recordó a Beni de Cádiz y se peleó con un par de seguiriyas emotivas, para poner fin a su actuación con sus clásicas bulerías al golpe, que bailó con su sello inconfundible. Es un artista de una gran personalidad y un metal gitano hermoso, al que le falta, en cambio, algo de profesionalidad. O será que pisa poco los escenarios últimamente.

Mercedes de Morón le puso ganas a la soleá, aunque más corazón que cabeza. Temperamento y fuerza son sus cualidades más destacables, que la convierten en una bailaora espectacular sin trampa ni cartón y con una escuela considerada de las puras.

Poveda salió a por todas, dispuesto a demostrar que estaba allí por algo, pero se limitó a cantar de una manera salvaje, sin técnica, sin su conocida media voz: sólo con el corazón, con la voz al límite, de ahí que se le rompiera alguna vez. Cantó muy bien por alegrías y le costó trabajo acabar las malagueñas de La Trini y La Pañaranda. En la soleá y la seguiriya mantuvo una pelea demasiado violenta con el cante, quizá porque está cantando demasiado y está agotado.

Al comienzo del festival Guillermina Navarro, diputada de Cultura de la Diputación, recibió el galardón Musa Flamenca, creado por la Federación de Peñas de Sevilla para premiar a los políticos, porque las tres últimas estatuíllas han ido a parar a manos de Alfredo Sánchez Monteseirín, Rosa Torres y la propia Guillermina Navarro.

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