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Exótica y disonante mascarada

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Plaza del Triunfo. Teatro Tascabile di Bergamo. Storie del giardino dei peri. Dirección: Renzo Vescovi. Técnicos: Lorenzo Bucci, Antonietta Fusco. Intérpretes: Alessandro Rigoletti, Caterina Scotti, Calcaterra, Silvia Baudin, Giuseppe Chierichetti, Ruben Manenti, Franco Pasi, Tiziana Barbiero, Rosa Da Lima Iannone, Mauro Danesi. Entrada: Espectáculo de calle, público abundante. Sevilla, 6 de septiembre de 2012.

el 07 sep 2012 / 07:46 h.

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"Tierra de donde yo vengo / de la India milenaria", cantaba José Monge hace veinte años, cultivando el mito -no exento de fundamento antropológico- del sustrato hindú del flamenco. Sin embargo, las conexiones entre el arte bajoandaluz por excelencia y la música del lejano Oriente no han sido exploradas como merecerían, más allá de los loables esfuerzos de Gualberto, la receptividad de Ravi Shankar, los coqueteos de Pepe Habichuela y poco más.

Sin querer caer en suspicaces actitudes puristas, la presencia de la compañía Teatro Tascabile de Bergamo en el programa de la Bienal, con una propuesta de inspiración oriental a modo de aperitivo para el espectáculo de La Farruca , se antojaba de antemano bastante discutible. Más propio de un feSt que del mayor festival flamenco del mundo, el espectáculo basó su atractivo en el formato de pasacalles combinado con danza, y de música khatak con un juego de zancos y vistosas máscaras -que de eso se sabe y mucho en el norte de Italia-, lo que se echó de menos por encima de todo fue el ingrediente de la flamencura, que brilló por su ausencia.

La buena intención de la nueva directora de la Bienal de abrir la cita a los espacios abiertos y a horizontes diferentes a lo estrictamente jondo no puede permitirse, al menos en época de vacas flacas, irse tanto por los cerros de Nueva Delhi. Si no hay presupuesto para producciones realmente interesantes como punto de encuentro intercultural, quizá sea mejor pensárselo dos veces.

Por otro lado, cabe recordar que el término hindú khatak hace referencia a los contadores de historias, y la narratividad del montaje venido de Bergamo se antojó más bien imprecisa. En la calurosa noche hispalense, el público asistió entre curioso y perplejo al desfile, aprovechando, eso sí, que a diferencia de las salas, en el exterior sí se pueden hacer fotos. Como juicio inapelable, la opinión de una espectadora: "¡No tiene que tener calor el que va disfrazado de mono!".

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