Cofradías

Expiración y Dolores se encuentran en la plaza del Museo

La salida de la hermandad de Las Penas de San Vicente no defraudó.

el 15 abr 2014 / 00:17 h.

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Foto: José Luis Montero Foto: José Luis Montero La salida de la hermandad de Las Penas de San Vicente no defraudó. Y como manda la tradición, la banda del Maestro Tejera, que acompaña a la Virgen, cuando el paso del Señor de las Penas se puso en la calle le tocó su marcha. En esos instantes el sol seguía en el cielo y hubo varios momentos en los que la luz alumbró el rostro del Señor de forma muy especial. Poco después, con el palio ya en la calle se vivió otro momento mágico: la Virgen de los Dolores se encontró con el Cristo de la Expiración en la plaza del Museo. Pero si el comportamiento del público en la salida de la cofradía fue ejemplar, en las inmediaciones de la parroquia de San Vicente no lo fue tanto. Se formaron muchas bullas que se podían haber evitado. Con la calle Santa Vicenta María llena de gente esperando para ver a Las Penas desfilando por Alfonso XII, un buen nutrido número de personas se empeñaba en pasar para llegar hasta el Museo. Los enfados fueron mayúsculos, rompiéndose el silencio y el respeto que se merecía la hermandad de la parroquia de San Vicente. En numerosas ocasiones los fieles tuvieron que pedir silencio, que costó conseguir hasta en el momento del paso de Jesús de las Penas y de la Virgen de los Dolores. Parte de culpa de este comportamiento poco acorde con el espíritu de la Semana Santa se pudo deber al intenso calor, aunque ya había caído la noche, y al retraso que llevaba la hermandad. Los costaleros que esperaban para hacer el relevo en los pasos indicaron que había un buen parón, de más de un cuarto de hora.

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