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Veraneando

Exposición de pintura de Mercedes Maraver

Las obras, además de formar parte de la exposición, están a la venta.

el 17 jul 2014 / 09:30 h.

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«Tengo un coche a medida del formato más grande que utilizo, 146 por 97 centímetros. Una vez me salieron volando por la autopista de Huelva dos cuadros que presenté a un certamen en Bollullos del Condado y que medían dos metros. Los puse encima de la furgoneta y… al menos tengo las telas guardadas. A raíz de aquello pensé en comprar el coche que tengo ahora. No me gusta, pero caben en la parte de atrás». Y eso no es más que una de las anécdotas que muestran la característica más destacable de la pintora Mercedes Maraver; su lucha continua por dedicarse a lo que realmente le permite expresarse; el arte. Licenciada en 1992 en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla y tras haber recibido varios premios a lo largo de su carrera, este verano muestra en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario 62 de sus cuadros. Una exposición que, independientemente de dar a conocer su trabajo, se plantea como un homenaje a su padre, fallecido hace cuatro años. La temática es muy variada, hay una recopilación de distintas etapas de su actividad artística, cuadros con distintas técnicas. Por ejemplo retratos, entre los que podemos ver los de sus hijos y su hermana. También la representación ecuestre y taurina, la mezcla de fuerza y nobleza. Pero donde la pintora andaluza se siente realmente libre es en la interpretación de los paisajes; pinceladas expresivas y fuerza. Con proyección incluso para una futura exposición de unas cincuenta obras que ya está preparando. Mercedes Maraver - Mónica Bautista Mercedes Maraver ante uno de sus retratos en la exposición / Mónica Bautista Hay trabajos que quizás no son muy vistosos en cuanto a luminosidad y colorido se refiere, pero son obras que no buscan la belleza estética. «Para mí la pintura es una forma de expresar algo que siento y no planifico qué voy a hacer… busco un motivo que me inspire y me dejo llevar. Lo importante es que transmita», comenta Mercedes. Temperamental y emocional son dos de los adjetivos que mejor definen su pintura. No se condiciona a lo estético en sus obras, ni a periodos artísticos con unas líneas definidas. Del mismo modo que las líneas no tienen cabida en sus composiciones. El agua se presenta como una de las protagonistas en sus cuadros, quizás proveniente de sus recuerdos de niña de los veranos en la sierra onubense. Y es la que le da la libertad para expresarse que la línea reprime. Porque a pesar de la presencia de trabajos más figurativos, como los retratos, procura utilizar los trazos rígidos lo mínimo. Las obras, además de formar parte de la exposición, están a la venta. La artista ha donado una a la parroquia, a la que también irá destinado un porcentaje de las ventas que se realicen. «¿Cuánto se tarda en elaborar cada cuadro?» Respuesta, la esperada; «es algo impredecible». Pero además Mercedes tiene un plus añadido, y es que su tiempo se reparte entre sus creaciones y las clases que imparte. Su estudio particular está en su casa, en Espartinas. Allí también forma parte de talleres de dibujo y pintura organizados por el Ayuntamiento en la Casa de las Monjas. «Es una satisfacción personal muy grande. Como monitora  me doy cuenta de la labor social tan importante que hace la pintura en muchas personas», afirma. Además forma parte de la Asociación Pintores de Sevilla y Otras Artes. Vivir de la pintura no es fácil, pero Mercedes Maraver cuenta con un gran apoyo. Tanto en sus allegados, como entre sus amigos. Y en sus cuadros que son, al fin y al cabo, miembros de su familia.

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