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Exteriores da por cerrado el conflicto con los activistas y acepta la versión de Marruecos

el 31 ago 2010 / 06:51 h.

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El secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Juan Pablo de la  Iglesia, ha dado por cerrado el conflicto con Marruecos dado que el  Gobierno no cuenta con elementos que "avalen" la versión de los  activistas españoles que denuncian haber sido agredidos por miembros  de la policía marroquí. Según ha defendido, "todo parece indicar" que  las lesiones se las produjeron grupos que no estaban de acuerdo con  sus protestas.

En declaraciones a RNE recogidas por Europa Press, De la Iglesia  ha recordado que Marruecos ya ofreció ayer las explicaciones  reclamadas por el Ejecutivo español. "Creemos que con ello se ha  superado esta situación", ha revelado tras asegurar que la llamada a  consultas del embajador en el país alauí "no es una medida que se  contemple".

Para el secretario de Estado, "lo que está fuera de toda duda" en  la polémica es que los activistas españoles participaron en una  manifestación ilegal "en la que se produjeron altercados" en los que  algunos de ellos resultaron heridos.

"Lo que sí sabemos es que lo primero que hizo la policía marroquí  fue acompañar a los dos más afectados a un hospital a tener atención  de urgencia antes de que prestaran declaración en comisaría --ha  defendido--. Todo parece indicar que en la manifestación hubo una  reacción por parte de grupos que no eran partidarios de lo que los  activistas estaban defendiendo".

Por ello, preguntado si no cree que fueran policías de Marruecos  quienes les causaron las lesiones, ha sostenido que el Gobierno no  posee "ningún elemento que permita avalar esas opiniones de los  activistas".

"CONTINUO HOSTIGAMIENTO" DEL PP

El secretario de Estado también ha rechazado las críticas de falta  de contundencia esgrimidas por el PP y las ha enmarcado en el  "continuo hostigamiento" de los 'populares' a todas las políticas del  Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Según ha sostenido, España mantiene con Marruecos una relación  "estratégica" que debe continuar. Para mantener estas buenas  relaciones, el Ejecutivo descarta aplicar "el puñetazo encima de la  mesa" y apuesta por "el diálogo".

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