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Investigan la muerte de un hombre mientras era arrestado en la Macarena

Intentó agredir a varios viandantes y falleció después de ser reducido por la Policía Local

el 13 ago 2014 / 10:56 h.

Un hombre, de nacionalidad española y 37 años de edad, falleció el lunes en plena vía pública en la Macarena por una supuesta parada cardiorespiratoria después de que tuviera que ser reducido por la Policía Local de Sevilla. Sucedió tras ser localizado deambulando por medio de la calzada, entre los vehículos que circulaban, e intentara posteriormente agredir a viandantes «bajos los efectos de alguna sustancia», según pudieron detectar algunas de las personas que le vieron «visiblemente afectado». «Parecía estar fuera de sí, tenía la mirada perdida y un gesto muy violento hacia las personas que se cruzaban con él; tenía que tener dentro algo más fuerte que unos cartones de vino», comentaba ayer una vecina del Pumarejo que lo vio en las inmediaciones. Según confirmaron ayer a este periódico fuentes municipales, un ciudadano se acercó hasta la comisaría de la Macarena para avisar de que existía un hombre que andaba en medio de la calle Doctor Lara Castaño, junto al hospital, «descalzo y con los pies ensangrentados», suponiendo de este modo un «peligro para los vehículos que circulaban y para él mismo», pues deambulaba dando tumbos. Hasta el individuo, que contaba con antecedentes policiales por consumo de estupefacientes y por robo, entre otros, llegaron agentes de la Policía Local, «que lo intentaron calmar pese al importante estado de nervios que presentaba», algo que inmediatamente achacaron a hallarse «bajos los efectos de alguna sustancia». Teniendo en cuenta su estado, los agentes dieron aviso inmediato a la ambulancia, mientras que intentaban controlar al hombre que comenzaba a «agredir a la gente que pasaba y a la propia Policía, por lo que se siguió el protocolo de engrilletarlo para que no dañara a nadie, ni a él mismo», pues también intentó autolesionarse. Sin embargo, antes de que llegara la ambulancia, «que tardó poco en llegar por la cercanía del centro hospitalario», el individuo sufrió una parada cardiorrespiratoria e intentó ser reanimado durante un largo periodo de tiempo por los profesionales sanitarios. Así, aunque incluso se llegó a montar en la calle un pequeño hospital de campaña, no se pudo hacer nada más por su vida. Las mismas fuentes indican que se encuentran a la espera de la autopsia y del atestado, recordando que tenía signos de haber consumido sustancias que provocaron el alteramiento de su comportamiento. Cabe recordar que en las horas previas al suceso, tuvo «una discusión brutal y diversos incidentes con sus compañeros de piso». Desde la Policía Nacional se ha indicado que están «a la espera de la finalización de la autopsia y de la decisión final del juez para ver si se abre una investigación al respecto». Una de las posibilidades que ayer se puso sobre la mesa es que el hombre hubiera consumido la denominada «droga caníbal», una sustancia psicoactiva con potentes efectos alucinógenos y estimulantes similares a los que pueden provocar altas dosis de cocaína, metilfenidato y anfetaminas. El individuo fallecido en Sevilla se hallaba, según testigos, «muy nervioso y alterado, completamente fuera de sí», golpeando el mobiliario urbano y derribando las motos que estaban aparcadas en la acerado, también amagó, en ocasiones, «con morder a la gente», uno de los efectos más comunes que provoca la ingesta de MDPV, lo que le confiere su terrorífico nombre. Entre los efectos secundarios que su toma produce se encuentran los mareos, hipertensión, taquicardia, hiperestimulación, náuseas, cefaleas, ansiedad, conductas violentas, paranoia y acciones encaminadas al suicidio. Esta potente droga camuflada como sales de baño, según alertó la agencia antidroga norteamericana DEA, se vende a través de internet con nombres llamativos como ola de marfil, cielo de vainilla, relámpago blanco o bendición. Con todo, también baraja la Policía Nacional que el varón presentara previamente trastornos mentales de gravedad que pudieron verse agravados con el consumo de cualquier otra sustancia estupefaciente.

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