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Fallo en el tiro de gracia

Lástima. De nuevo el mejor Cajasol ante el Real Madrid, como en Vistalegre. Otra vez partido en la prórroga, como en la primera vuelta, pero esta vez el que se sintió aliviado con el tiempo extra fueron los blancos. Los sevillanos no ejecutaron al rival y de verdugos pasaron a víctimas. El triunfo les hubiese sacado del descenso. Una lástima.

el 15 sep 2009 / 22:21 h.

Lástima. De nuevo el mejor Cajasol ante el Real Madrid, como en Vistalegre. Otra vez partido en la prórroga, como en la primera vuelta, pero esta vez el que se sintió aliviado con el tiempo extra fueron los blancos. Los sevillanos no ejecutaron al rival y de verdugos pasaron a víctimas. El triunfo les hubiese sacado del descenso. Una lástima.

De camino hacia un viaje interminable de 26 horas hasta una ciudad perdida en Rusia, donde les espera un termómetro con el mercurio en 19 grados bajo cero, el Cajasol lamentaba una derrota por la que no esperaba sentir dolor, pero así fue. El equipo estaba convencido, en pleno auge moral y de juego, que podía tutear a uno de los grandes de la ACB hasta el punto de encontrar una posibilidad para agarrar una de esas victorias con un valor infinito, porque no se cuenta con ella, porque los rivales tampoco la tienen, y porque con las derrotas de todos los acompañantes en la lucha por la permanencia, hubiese significado abandonar los puestos de descenso, donde llevan anclados desde la jornada séptima. El Cajasol logró el caldo de cultivo necesario para llegar en situación de privilegio al final de los 40 minutos de juego, pero a la constancia en el esfuerzo y la disciplina táctica le faltó esa pizca extra de talento para saber rematar el partido antes de acudir a las prórrogas.

Lo tuvieron en sus manos Milisavljevic y Savanovic, dos protagonistas que resumen a la perfección el partido. Sostuvieron con puntos y energía el argumentario local para soñar con la victoria, esa que no supieron poner a buen recaudo en los tiros decisivos que debieron finiquitar la cuestión.

La vida del Madrid no es fácil, aunque se pueda pensar lo contrario. Cada rival encuentra frente a esa camiseta el mayor de los estímulos, saca lo mejor de sí incluso del colista de la liga. Y para el Madrid es un día más, un trámite previo a un partido decisivo en la Euroliga ante el Maccabi. Esa descompensación en el balance de la motivación fue la gran baza del Cajasol, que puso el encuentro bajo su control a través de su excelente actividad defensiva, que logró ahogar al MVP de la competición, Felipe Reyes, durante muchos minutos. Ese entusiasmo que tuvo en Xavi Rey su mejor exponente se fue trasladando también a la canasta del Madrid, machacada en pleno éxtasis por el propio pívot catalán y por el polaco Ignerski en la construcción de un parcial de 12-0 (25-14) que elevó los decibelios del abarrotado San Pablo a cotas inauditas esta temporada.

Joan Plaza se dio cuenta entonces que no podía intentar rehabilitar por más tiempo a Pepe Sánchez, que no podía dar mucho descanso a sus hombres principales pensando en el jueves próximo, y con Llull al mando, Bullock, Felipe, Hervelle y Mumbrú en pista, el partido cambió de inercia en apenas unos minutos en los que llovieron triples (28-29) en la canasta cajista.

El partido no volvió más a descolgar en el marcador ni a uno ni a otro. En el siguiente tramo cada equipo sufría sangre para anotar, aunque al Madrid se le veía peor cara por la asfixia de las defensas alternativas que proponía Pedro Martínez y porque Plaza, incomprensiblemente, seguía recurriendo al desesperante Pepe Sánchez. Un triple de Miso colocó al Caja muy cerca del éxito (68-63, m.39) pero después de que Llull respondiera rápidamente, Savanovic, notable en toda la segunda mitad, cometió unos pasos imperdonables; luego Milisavljevic erró un tiro libre y no acertó con el último lanzamiento, en buena posición, para cerrar el choque y el Madrid, que se vio muerto, se fue aliviado a la prórroga.

Era el tiempo de Bullock pero un inverosimil palmeo de Ignerski salvó esta vez a los locales, que tuvieron otro ataque para ganar a 6 segundos. Milisavljevic falló de nuevo. Bullock siguió y siguió (7 triples) y los árbitros adelantaron el desenlace previsto señalando una antideportiva de Rey hermana de otras tantas de los jugadores del Madrid para evitar el triple rival. El Madrid siempre es el Madrid.

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