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Familias enteras, generaciones distintas, un mismo grito

Una marea verde inundaba en la tarde de ayer los alrededores de la Catedral, la avenida de la Constitución y la Plaza Nueva de Sevilla. Miles de familias congregadas, varias generaciones unidas por los mismos colores, el verde y el blanco, y por un mismo sentimiento, el del beticismo. Una manifestación en la que se respiraba un tono pacífico y en la que se dieron cita familias enteras, desde abuelos a nietos, pasando por hijos, yernos y nueras, reivindicando la libertad de sus colores. Este es el caso de la familia Jiménez Gómez,

el 16 sep 2009 / 04:19 h.

Llegó el 15-J y la afición del Real Betis Balompié respondió como se esperaba, acudiendo en masa a la manifestación y llenando las calles de la ciudad. Todos bajo un lema y con un claro objetivo, el cambio en la entidad verdiblanca. Una marea verde inundaba en la tarde de ayer los alrededores de la Catedral, la avenida de la Constitución y la Plaza Nueva de Sevilla. Miles de familias congregadas, varias generaciones unidas por los mismos colores, el verde y el blanco, y por un mismo sentimiento, el del beticismo.

Una manifestación en la que se respiraba un tono pacífico y en la que se dieron cita familias enteras, desde abuelos a nietos, pasando por hijos, yernos y nueras, reivindicando la libertad de sus colores. Este es el caso de la familia Jiménez Gómez, quienes no dudaron ni un solo segundo en echarse a la calle y alzar su voz, perfectamente ataviados con camisetas, bufandas y banderas de su equipo.

El primero de ellos, Antonio Jiménez, padre de una familia de béticos, quien siente los colores del Betis desde que nació, hace ya 63 años. Es el socio número 288 y tiene seis acciones del club. Y al igual que tantos y tantos béticos, se manifestaba "por un Betis libre, un Betis manque pierda. Que sea lo que fue en sus inicios". A Antonio le acompañaba su mujer, María del Carmen Gómez, de 62 años de edad, socia número 14.123, quien mostraba su descontento con la situación actual del club, pero a su vez se sentía feliz por estar rodeada de sus nietos, a los que le ha inculcado desde pequeñitos un sentimiento, el mismo que le hizo ver a ella su padre, "querer al Betis como a un hijo", sintiéndolo como "un hijo más".

Es el sentimiento que aflora en el seno de esta familia. Otra muestra de ello es Manuel Díaz Jiménez, quien a sus cinco años de edad y, pese a su juventud, acudía a la manifestación con la intención de mejorar el futuro de este Betis, al que le gustaría ver "pronto en Primera División", su sitio natural. Santos Díaz Valero, padre de Manuel y yerno de María del Carmen y Antonio, también tenía sus deseos, entre ellos que "Manuel Ruiz de Lopera deje a los béticos un Betis libre, dejando atrás el año 92".

La universalidad de esta manifestación estaba presente al máximo en esta familia, ya que otro de sus integrantes, Juan Diego Díaz, fue ayer el organizador de una concentración en Valdepeñas (Ciudad Real) a la que asistieron unas cien personas.

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