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Feliz 2 de mayo

Hoy es el Día de la Independencia. Se celebra en la Gavidia: Daoiz sigue dando pie para ello.

el 01 may 2011 / 19:44 h.

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Niño, tienes más pies que Daoiz no es sólo el reproche que el pobre padre harto de coles dirige al zangolotino de sus entrañas, que en ese momento, tumbado en el sofá como si se hubiese precipitado desde el ático, extiende sus jabas del calibre 46 con tanta prevaricación que dan ganas de colocar en la puerta del salón una señal que diga: Paso a nivel con barreras. No. La frase, además de eso, es una invitación a la eternidad; un llamamiento a que el dicho zangolotino asimile el ejemplo de aquel capitán sevillano cuyas botas sobresalen del pedestal no sólo porque tenga los pies grandes, que los tiene, sino porque el mundo se hace pequeño bajo los pies de aquel que encuentra su sino en su firmeza de carácter, sea lo que sea lo que signifique esto. Pero algo tiene que significar, cuando, para días como este 2 de mayo, la música militar derrama por el aire ese himno que asegura que aunque morimos no somos carne de un ciego destino. La canción se llama La muerte no es el final, y hoy es The Independence Day, fecha en la que España recuerda cómo se enfrentó y venció a los peligrosos y malvados alienígenas del planeta Sumisión, procedentes de la lejana galaxia Molicie. Los libros de historia dicen que no, que fue contra la invasión francesa de 1808, pero ya sea por lo uno o por lo otro el caso es que el arma de Artillería le va a montar esta mañana su fiesta anual a Luis Daoiz en la Plaza de la Gavidia, a los pies de su estatua, a la sombra de su memoria. Y usted se lo pasaría bien si fuese a verla, aunque el día esté, como anuncian, un poco feo tirando a muy feo.

Porque allí, sobre ese pedestal escaso, lo que hay no es una estatua de Susillo recubierta de pinchos contra las palomas, que vaya cosa más desagradable, sino el monumento a un sevillano que en su cuartel de Madrid tuvo tres horas en jaque a los inventores de la baguette hasta que estos lo llenaron de plomo y de bayonetazos por un quítame allá esa soberanía. Y siempre es emocionante ver cómo pasan por debajo de una estatua así un montón de militares uniformados, en perfecta formación, tocando cosas bonitas y brindando por la independencia con las más hermosas frases. Encima ocurre que esta conmemoración anual forma parte de la liturgia de las familias sevillanas, cuyos miembros recuerdan con los años cómo presenciaron por primera vez estos desfiles yendo de la mano de su abuelo o de su madre. O sea, ni un pero.

Los homenajeados son Daoiz y Velarde. Velarde se dice segundo porque no era de Sevilla. Era cántabro, el hombre, y allí en Santander tiene su propia estatua y su propia plaza, lo cual, probablemente, también forma parte del concepto independencia. A ambos los finiquitaron tal día como hoy de 1808, de ahí la que se va a armar en la Gavidia a partir de las once de la mañana. Desde allí mismo se ve bastante poco, la verdad, porque los militares forman en la plaza y apenas quedan huecos por los que asomarse a curiosear. Por la esquinita de Casa es quizá por donde se puede disfrutar de una mejor perspectiva, tanto de la colocación de la corona de laurel al pie de la estatua y demás honras fúnebres como de la llegada de los soldados de la parada militar, que suben desde la Plaza de la Concordia. En todo caso, aunque no logre ver lo que allí pasa, no será carne de un ciego destino, porque asistir a estos actos forja carácter, como suele decirse: aprenderá a tener, como Daoiz, un pie y medio en la eternidad. Más sería ya mucho pedir, en Sevilla.

De utilidad:
Qué: Parada militar en conmemoración de los héroes de la Independencia Luis Daoiz Torres y Pedro Velarde Santillán.
Dónde: En la Plaza de la Gavidia.
Cuándo: A partir de las 11.00.
Cómo: Bajo la presidencia del general de brigada comandante militar de Sevilla Juan Bautista Sánchez Gamboa, con la participación de una batería del Regimiento de Artillería Antiaérea número 74, estandarte, escuadra de batidores y la música del Cuartel General de la Fuerza Terrestre, y con la asistencia prevista de autoridades y personalidades de la vida local. El capitán Francisco Segura dirigirá una alocución a los presentes.
Por qué: Los capitanes Daoiz y Velarde comandaron la heroica defensa del Parque de Artillería del Palacio de Monteleón en Madrid, frente a las muy superiores fuerzas del ejército francés al mando del general Murat. Allí encontraron la muerte tras un extraordinario alarde de valor y patriotismo.

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