Cultura

Feliz regreso de José Menese al Festival de Mairena del Alcor

Mairena del Alcor recordoel pasado sábado a Antonio Mairena en su centenario. Para la ocasión, volvió tras bastante tiempo ausente de las tablas un José Menese querido y respetado en la localidad. Tampoco faltaron Carmen Linares, Aurora Vargas o el bailaor Javier Barón, entre otros.

el 16 sep 2009 / 08:16 h.

Mairena del Alcor sólo tendría que hacer algunas mejoras para tener el festival de los festivales, que así es como se le conoce desde hace décadas. Eliminando la figura del presentador lisonjero y jactancioso que le mete minutos innecesarios al concierto ganaríamos mucho, pero esto es como pedir que quiten los frijoles y el tinto en el Potaje de Utrera.

Lo que habría que lograr es que no se suban los políticos al escenario, dejando los inevitables actos institucionales de cada año para la Casa de la Cultura o el Ayuntamiento. No debe ser fácil renunciar a tener la oportunidad de dejarse ver ante los ojos de 2.000 posibles electores. La noche del sábado había un motivo: rendir tributo al maestro, en esta ocasión con la presencia de Manuel Mairena, su hermano.

Con lleno hasta la bandera y la presencia de muchas caras conocidas, como las de Juan Manuel Suárez Japón, Matilde Coral, Pulido el de Cajasol, Francisco Perujo y los hermanos de Antonio Mairena, Ángeles y Manuel, podemos decir que artísticamente hubo poco destacable. Novedoso, se entiende. Cantó la ganadora del concurso, Nazaret Cala.

La vuelta a los escenarios de José Menese fue quizás lo mejor. El morisco llevaba tiempo sin cantar y vino con la voz tan gorda como la de Juan Talega, y con la cabeza en su sitio. O sea, un milagro. Anda flojo pero sigue teniendo una voz impresionante; en Mairena le quieren y respetan por ser discípulo del maestro. Lo recordó en soleares y seguiriyas, cuajando una faena discreta pero seria.

Carmen Linares va acabar arrastrándose por los escenarios como le ocurrió a uno de sus maestros. Lleva algún tiempo haciéndolo, aunque no lo reconozca. Está muda y es una lástima, porque es aún joven y estamos ante una verdadera maestra. En alegrías y bulerías disimuló su mal estado con los palmeros y la guitarra de Salvador Gutiérrez. Sin embargo, sus soleares y seguiriyas fueron una auténtica fustigación.

Calixto Sánchez ha perdido brillo en la voz y le cuesta rematar los cantes, pero ha ganado en maestría. Como de costumbre, el profesor ofreció un recital didáctico y nos brindó un estilo ya casi perdido, la caña, el cante más antiguo de todos, según su particular investigación. Bordó en oro de ley el Reniego de Tomás, demostró su personalidad en las alegrías y acabó con sus inevitables bulerías, las de Manolita, que tanto gustan en Mairena. ¡Qué curioso! Su guitarrista, Manolo Franco, se llevó los mejores aplausos.

El baile lo puso este año el alcalareño Javier Barón. Maestro supremo del mejor baile contemporáneo, desarrolló unas seguiriyas y unas soleares muy personales, aunque algo largas y repetitivas.

Aurora Vargas gusta en Mairena tanto como los conejos de Curro, que pueden saborearse en el camino del Gandul desde hace 40 años, cuando regentaban sus padres el negocio. Hasta que Aurora no salió al escenario, el festival estaba siendo tedioso. La cantaora de la Macarena es un encanto y su naturalidad conquistó un año más a los maireneros.

Como suele ser tradicional, se hizo una ronda por tonás en la que destacó Calixto con una letra dedicada a Antonio Mairena, una especie de biografía del maestro.

Eran cerca de las cuatro de la mañana cuando el escenario se llenó de gitanos y gitanas de Jerez, entre ellos el de la Morena, La Curra, Antonia la del Pipa, Diego el de la Margara, Manuela Méndez y Moraíto Chico. Estábamos en la gloria con la fiesta y los buenos lecos, pero ya cantaban los gallos y el sueño nos rendía. Siete horas de festival le metimos al cuerpo. Me he ganado unas vacaciones.

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