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Cultura

Fernando Valverde: «Me gusta pensar que escribo para gente normal»

El poeta granadino publica ‘Los ojos del pelícano’, que obtuvo el premio Emilio Alarcos

el 13 jun 2010 / 19:17 h.

El poeta Fernando Valverde.
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El poeta Fernando Valverde descubrió en Nicaragua que los pelícanos, capaces de impactar en la superficie del mar con una precisión milimétrica, están condenados con los años a una irremediable ceguera. Esa es la anécdota que da título y unidad a Los ojos del pelícano (Visor), un libro en el que el granadino plasma la metáfora por la cual "también la gente normal, a fuerza de chocar contra la realidad, puede acabar quedándose ciega mientras persigue sus sueños".

"No me gusta que los poemarios sean como los discos antiguos, que no eran sino antologías de canciones. Me gusta que cuenten historias y tengan un sentido", manifiesta Valverde (Granada, 1980), autor de títulos como El mar y la lluvia, La soledad del extranjero, Madrugadas, Viento favorable o Razones para huir de una ciudad con frío.

El escritor reconoce que "el libro tiene mucho de autobiográfico, hay mucho de golpearse los ojos contra el agua, cierta melancolía, algo de trristeza, pero en conjunto los poemas no se resignan del todo. Yo diría que se trata de un libro vitalista, por más que se proponga ahondar en las decepciones y en las desilusiones", añade el autor, que obtuvo el VIII premio Emilio Alarcos con este libro.

En lo que se refiere al estilo, Valverde afirma ser "un defensor a muerte de la sencillez. Creo que la oscuridad en poesía y en el arte es un camino fácil. Lo difícil de veras es conseguir un poema, un cuadro o una canción que sean bellos y sencillos. Lamentablemente, a menudo la sencillez se confunde con la simpleza. Pero yo me peleo mucho conmigo mismo hasta lograr que mis poemas se sentiendan y tengan un sentido accesible. Me gusta pensar que escribo para personas normales, y si sospecho que un texto no van a entenderlo, lo desecho sin más", agrega.

Por último, Fernando Valverde no duda un instante a la hora de reconocer sus influencias. "No me importa agradecer a quienes me han ayudado y a quienes han andado por un camino que ahora transito yo. Me identifico mucho, y reconozco como maestro, a Ángel González, a Jaime Gil de Biedma, y a Benjamín Prado y Luis García Montero como maestros más cercanos. No me preocupa para nada que se note en mis poemas: la poesía que te llega es a la que acabas aproximándote cuando escribes".

"Hace unos años", apostilla Valverde, "parecía que había que escribir en contra o a favor de alguien. Ahora es peligroso escribior tratando forzosamente de no parecerse a nadie. No entiendo que haya que abrir un camino a toda costa, aunque no conduzca a ninguna parte".

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