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Ferran Adrià no tendrá que pagar nada a un exsocio

el 25 ene 2013 / 08:50 h.

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Ferran Adrià y Juli Soler fueron absueltos ayer de pagar los 67 millones de euros que les reclamaban los hijos de su exsocio en El Bulli, el empresario catalán y filántropo Miquel Horta, que padece una dolencia mental. El juzgado de primera instancia número 2 de Barcelona desestimó la demanda civil presentada por Jofre y Sergi Horta, que acusaban al cocinero y a su amigo y socio de haber engañado a su padre en la compra, a un precio más bajo que el real, del 20% de las acciones del restaurante en el año 2005. Además de absolver a Adrià y a Soler, la sentencia, que puede ser recurrida, obliga a pagar las costas procesales a la parte demandante.

“Estoy muy contento por varias razones. Primero, porque tenía muchas ganas de que se acabara de una vez esta historia tan desagradable; no me parecía justa. Y segundo, porque en El Bulli estamos viviendo un momento muy importante; el mes que viene constituiremos la fundación y en dos meses comenzaremos las obras en Cala Montjoi”, explicó el cocinero a este diario.

Sin rencor  “No quiero rencor, quiero mirar al futuro”, añadió Adrià, que ya se había enfrentado con éxito a una querella criminal por parte de los demandantes que fue desestimada. El cocinero quiere olvidar ya este proceso porque está muy ilusionado con los proyectos que tiene entre manos y por los que cerró el restaurante el año pasado. El calendario previsto no ha variado y la fundación abrirá durante este 2014.
Los hijos de Horta, que fue dueño de la firma Nenuco, presentaron en junio de 2008 la demanda contra Adrià y Soler porque entendían que su padre fue estafado al ocultarle los beneficios y actividades paralelas que realizaban a través de sociedades interpuestas. Horta había puesto dinero en El Bulli en 1993 y luego entró en el accionariado del restaurante con su hermano Federico. Los dos se quedaron con el 20% del negocio. Además, Horta, actuó, según Adrià, como “un banco”, prestándoles dinero al 11% de interés. “Puso 47 millones de pesetas en 1994 y cobró 200 millones de pesetas por sus acciones en 2005, una rentabilidad del 35%”, afirmó Adrià.

La mujer del empresario, en cambio, declaró en el juicio que el cocinero y su socio le “obligaron a firmar” a su marido para que les vendieran la parte del restaurante. “Yo no tenía ninguna necesidad de que Horta vendiera, él pidió ayuda porque necesitaba dinero”, replicó por su parte el chef.

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