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Ferrer llena de épica la ensaladera

David Ferrer derrotó en un partido agónico al checo Radek Stepanek y deja a España a un solo punto de conseguir levantar la ensaladera de la Davis, pues antes Rafa Nadal había baito con autoridad a Tomas Berdych.

el 04 dic 2009 / 22:37 h.

David Ferrer se funde en un abrazo con Rafa Nadal tras su épica victoria.
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Nadie se mueve mejor en partidos agónicos que David Ferrer. El alicantino dio a España el segundo punto de la final de la Copa Davis ante la República Checa tras 4 horas y 18 minutos de juego (1-6, 2-6, 6-4, 6-4, 8-6), en un partido donde dio una exhibición de casta extraordinaria para remontar los dos sets que se había apuntado Radek Stepanek con una superioridad bárbara.

Antes, a Rafa Nadal le bastó con ganar con apuros la primera manga para que Tomas Berdych tirase la toalla en un ejercicio de abandono imperdonable (7-5, 6-0, 6-2). La Ensaladera está a un punto de no salir por segundo año consecutivo de territorio español.

Berdych que arrancó con una fortaleza que hizo sembrar el pánico en el Palau Sant Jordi, cedió un parcial increíble de 13 juegos a cero, lo nunca visto entre jugadores de este nivel, después de entregar el undécimo juego de la primera manga con su saque en la tercera oportunidad de break que disfrutaba el balear.

Nada hacía indicar, sin embargo, que en un partido dispuesto al mejor de cinco sets, ese trance, que debió ser una circunstancia más en el primer duelo de la final, atribulara hasta tal extremo al checo, que sacó la bandera blanca cuando Nadal ni siquiera contaba con el armamento pesado de antaño.

Rafa aún no es Rafa. Lo confesó después en sala de prensa. Tenía dudas, no las tenía todas consigo, se movía inquieto, nervioso, como le sucedió hace nueve años cuando le tocó ser el abanderado del equipo español en la final que le dio a España su primera Ensaladera ante Australia.

Berdych rompía la bola que el número dos del mundo le dejaba demasiado lejos de la línea de fondo. El primer set fue un sufrimiento para él, sin entrar en ritmo, apenas salpicando con buenos puntos su línea de irregularidad. Desconfiado de su golpe de revés, corría y corría para darla de drive, buscando rincones de seguridad que se diluían cuando le tocaba servir soportando los restos tremendos del checo..

Con el 3-3 y dos saques rotos, uno por bando, Berdych tuvo una primera oportunidad al colocarse con 0-30 al servicio de Nadal. Sin embargo, ahí sí recordó al de antes, y se sacó de la manga tres grandes primeros servicios.

De pronto Berdych, que había disparado los decibelios a voz en grito de los 1.500 aficionados llegados de la República Checa, que dominaban el duelo de las gradas ante un Palau que padecía al lado de su humanizado héroe, recordó las cuatro derrotas consecutivas que acumulaba ante Nadal, lo confundió con el de sus pesadillas y pensó que no tenía la más mínima oportunidad, cuando los 16.000 espectadores restantes pensaban precisamente lo contrario.

El número uno del equipo español hizo break en el primer juego del segundo set, después confirmó la mejoría de su servicio, ganó fácil y ya no hubo más noticias de Berdych, que encajó trece juegos seguidos bajo un deseo brutal de abandonar la pista para ponerse a pensar en el dobles de hoy.

La remontada de Ferrer. Pese a saltar a la pista con la tranquilidad del punto conquistado por Nadal, David Ferrer vio como el de Karvina le pasaba literalmente por encima. Si Berdych encajaba un parcial de 13-0, el de Jávea se tragaba un 9-0 (del 1-1 al 6-1 y 4-0), triturado por un Stepanek avasallador, acumulando winner tras winner.

Ferrer no veía la bola. Pero el alicantino no es, como Berdych, de los que abandona. Buscó un resquicio. Stepanek perdió frescura. Hasta el tercer set Ferrer no había defendido con éxito su servicio. Cuando empezó a hacerlo, además, logró su primera ruptura y se metió a competir.

El cansancio empezó a hacer mella en el checo, que incluso se bebió una Coca Cola, algo nada habitual, para espabilarse. Cambió los winners por errores no forzados, y el partido cambió de manos.

La grada se encendió y David igualó el marcador haciendo gala de todo su repertorio, arrebatándole a Radek el oxígeno de sus pulmones. Paso a la épica. La épica de la Davis. Stepanek tuvo bola de break con 3-3 en el quinto. Estrelló la volea en la red. Premonitorio. Ferrer aprovechó su primera oportunidad de break, con 6-6 y confirmó su victoria made in Ferrer minutos después. Se arrojó al suelo. Pero el que está ahora en la lona, groggie, es el equipo checo.

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