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Economía

"Fibes acogerá una cita mundial para captar inversiones mineras"

Francisco Moreno Ruiz es presidente de Aminer, la patronal de las empresas mineras de Andalucía, industria que suma 700 millones de facturación y 300 millones en investigación.

el 19 oct 2014 / 15:00 h.

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Francisco Moreno, presidente de Aminer, patro-nal de las empresas mineras. / Carlos Hernandez Francisco Moreno, presidente de Aminer, patronal de las empresas mineras. / Carlos Hernandez Ingeniero técnico de minas, 65 años, más de 40 de ellos investigando el filón que hoy día vuelve a ser la faja pirítica de Huelva y Sevilla. Lo llamaban loco cuando, después de la crisis internacional de precios de los metales, sobre todo del cobre, y el desastre ecológico de Aznalcóllar, abanderó la recuperación de la minería andaluza que, hoy por hoy, es una realidad. Mira atrás sin rencor, satisfecho –dice– de haber creado empresas que, pese a todo, siguen vivas y esperando que pronto se descubra la aún no descubierta madre de todas las minas de Andalucía. Minería metálica andaluza. ¿Una moda pasajera o una apuesta decidida con interés real, inversión real y empresarios reales? Porque la historia demuestra que aquí vienen y van en función de los precios... Estoy seguro de que, por primera vez en mucho tiempo, la minería ha llegado a Andalucía para quedarse. No es una minería coyuntural de precios. No niego que esta apuesta coincide con una cotización alta del metal, pero hay otras miras. Yo, que llevo dedicado a esto muchos años, nunca he visto una Administración autonómica tan entregada como ahora. Gracias al desarrollo económico y al empleo de calidad que genera la minería despertaremos un gran interés a nivel nacional e internacional que, a su vez, atraerá nuevas inversiones. Una certeza basada en... Basta repasar el panorama actual. Riotinto, en Huelva, y Alquife, en Granada, se encuentran en diferentes fases de autorizaciones administrativas para su reapertura. Las compañías Matsa y Cobre Las Cruces son modelos en sus diferentes técnicas de explotación y están hoy por hoy a pleno rendimiento y, además, siguen investigando. Otros yacimientos se encuentran en fases administrativas menos avanzadas, como Tharsis o Lomero, ambas en Huelva. La sevillana de Aznalcóllar está pendiente de adjudicación. Y, por último, están los permisos de investigación otorgados por la Junta de Andalucía y sobre los que yo tengo unas esperanzas tremendas porque la gran mina de la faja pirítica todavía no se ha encontrado, está por descubrir. ¿A qué se refiere? Desde el año 1972 he investigado la faja pirítica con diferentes compañías, y el resultado es que existen aún intersecciones de minerales que no se han vuelto a sondear. ¿En? [Ríe] Eso me lo voy a callar... Más por Huelva que por Sevilla, saldrán a concurso y muchos de ellos, y de esto estoy seguro, serán explotables. Tenemos, de hecho, uno, Magdalena, en la provincia onubense y también de la empresa Matsa que, para más inri, no había sido investigado nunca. Que se haga ahora dice que hay mucho por descubrir. Es decir, viejas y nuevas minas... De todo. Antiguas que podrían explotarse, y nuevas en una intersección de mineral. Poner en explotación una mina exige muchísima inversión. Estamos hablando de decenas e incluso cientos de millones de euros. ¿Podría calibrar su impacto económico y laboral, su efecto arrastre? En números no podría evaluarlo, aunque sí soy capaz de identificar qué significa para una zona concreta porque he vivido el desarrollo de Riotinto en sus últimos años y de las empresas que, detrás de Riotinto, han ido apareciendo. Y sé, pues insisto yo lo he vivido, que un proyecto minero genera mucho empleo estable y de calidad, al tiempo que consigue atraer a la zona otro tipo de industrias. La administración tendría que apoyar precisamente a estas últimas, porque si lo hace y se tecnifican, el tejido industrial se diversifica, se asienta, se vuelve estable y aparecen menos altibajos que los sufridos durante la crisis económica y que aún se sufren. Ya que habla desde la experiencia, cuénteme su historia. Es larga... Empecé en 1972 investigando en una mina de plata ubicada en Fuenteheridos, en Huelva. Había mineral, sí, pero por cuestiones medioambientales quedó paralizada. Después investigué para las principales compañías mineras de la faja pirítica y fundé la empresa de servicios mineros Insersa. La compañía Navan, que explotaba el yacimiento de Aguas Teñidas, suspendió pagos y, tras multitud de negociaciones, Insersa, que bombeaba el agua para evitar que la mina se inundara, se quedó con ella. Y tomé la antorcha de la continuidad minera primero en Huelva y después para Andalucía. Estábamos en 2002, justo después de la gran crisis minera por los precios y el efecto de Aznalcóllar, y comencé a hablar con gente interesada... Al principio con nadie, me creían loco. Y de ahí a la situación actual, y a tenor de ésta, no creo que estuviera tan loco... Fue empezar y toparse con el problema medioambiental. ¿Cómo superar el sempiterno enfrentamiento entre minería y medio ambiente? Sólo poniendo buena fe por ambas partes. El empresario debe tener en cuenta que un yacimiento no puede explotarse nunca a costa de lo que sea, de ahí que, además de mantener las zonas deterioradas, tiene que realizar un proyecto de restauración adecuado. Esta filosofía y esta obligación las tiene ya asumidas el empresario, y sabe que, hoy en día, es la única forma de acometer la explotación de una mina. No fue históricamente así, hay que reconocerlo, pero ni aquí ni en el resto del mundo. Eran tiempos en los que no se hablaba de medio ambiente y nos dejaron esos deterioros que conocemos. Hoy eso no es posible ni se puede permitir. ¿Cómo tranquilizar a la sociedad sobre la reapertura de Aznalcóllar? El desastre ecológico sigue metido en la memoria colectiva y arrancarlo de ahí... Si la reapertura de Aznalcóllar sigue adelante, lo hará con todas las actuaciones medioambientales adecuadas y estoy seguro de que aquella situación no se repetirá... De hecho, ni tan siquiera habrá balsa y no habiendo ésta, tampoco existirá aquel riesgo (de rotura), ¿no? ¿Y si se reabre, servirá de catarsis colectiva, de reconciliación definitiva con la minería? Por supuesto. Y lo será para la sociedad en general y para los mineros en particular. Porque Aznalcóllar fue para los mineros de este país una catástrofe tremenda e inesperada... Les generó un sentimiento y otra forma de enfocar las cosas. Volvamos a las fluctuaciones de los precios. ¿Cómo evitar el riesgo de una estampida si caen nuevamente las cotizaciones de los metales como otrora cayeron? Lo fundamental para conseguirlo es tener una empresa minera estable. ¿Y qué es? Una empresa que tiene su punto de equilibrio por debajo de sus gastos fijos. ¿Y cómo se consigue? En minería, a base de investigar, de tener recursos suficientes para explotar, de ir a una explotación con mayores recursos anuales que contribuyan a diluir esos gastos fijos. Una clase de economía empresarial... Y detrás de la reapertura de Aznalcóllar, ¿hay realmente proyectos solventes? Detrás de Emerita Resources está Forbes & Manhattan, una multinacional acostumbrada a llevar proyectos mineros adelante. Según la información de la que dispongo, están interesados y sus técnicos realmente han estudiado el proyecto. Del Grupo México [este último y Emerita son los dos que pujan por el yacimiento sevillano] no tengo tanta información y no puedo opinar, pero este hecho de no tenerla no quiere decir que no hayan estudiado el proyecto de Aznalcóllar con igual cariño. La inversión, por tanto, de la multinacional. ¿Y el socio local? Tan importante es esa gran multinacional como los socios que acompañan y la industria auxiliar local. Ese acompañamiento es vital para nosotros. Es desarrollo de nuestra propia industria, una industria tecnificada, que requiere formación específica, de alto valor añadido y, además, difícil de encontrarla o de que la multinacional la traiga. Ésta aporta la capacidad financiera, cuya falta es la rémora para el empresariado andaluz, y yo la he sufrido en mis propias carnes. El resto, la industria auxiliar, es donde podemos jugar y es la que diversifica la industria y la actividad económica de las comarcas mineras. ¿Cabría decir que Andalucía está situada ya en el mapa mundial de la minería metálica? Lo está, y conseguiremos estarlo más cuando, a finales de 2015, celebremos en Fibes (Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla) un congreso internacional de minería metálica en el que estamos aún trabajando. Lucharemos para que así sea. Desde Aminer intentaremos que estén presentes las principales compañías mineras y de servicios a la minería a nivel mundial. Un congreso internacional se celebra para atraer inversiones. ¿Ése es el objetivo? Sí. Pretendemos una feria similar a la PDAC de Toronto, Canadá. Ésta es la convención profesional más importante de la minería en el mundo y a la que se acude, entre otras cosas, a comprar y vender proyectos. Ésta sería nuestra intención, poner en contacto a administraciones y empresas que tengan recursos mineros con inversores que, verdaderamente, puedan sacarlos adelante. La minería metálica de la faja pirítica es fundamentalmente de cobre y zinc. Existen oro y plata. ¿Y por qué se aparcan? Por una cuestión de prioridades. Esto no quiere decir que, por ejemplo después del cobre, no lo hagan. Pero el tratamiento es distinto. Si son cantidades pequeñas de oro o plata en el concentrado de cobre o zinc, quizás no sea rentables extraer aquéllos o el premio final tenga que aguardar a la fundición más adelante. En otros lugares mineros, en Andalucía no, la minería metálica y el desarrollo de la siderurgia iban de la mano. Con Alquife... De los metales del hierro utilizados en siderurgia tenemos sólo el caso de Granada. No sé si la producción de Alquife será suficiente para generar una planta siderúrgica. En cambio, sí sería posible que Huelva acogiera una segunda planta metalúrgica junto con la de Atlantic Copper, que posee la mayor del sur de Europa. Sería posible porque Matsa va a tratar unos 4,4 millones de toneladas anuales de mineral y está invirtiendo 10 millones anuales en investigación. Es mucho dinero. Estoy seguro de que encontrarán otra gran mina. La segunda planta de tratamiento sería la cuadratura del círculo para la minería metálica andaluza... Sin duda. Sería magnífico y estabilizaría todavía más al sector minero andaluz. Hace tan sólo unos años, pocos, ir a tramitar un proyecto minero ante la Junta de Andalucía era encontrarse las puertas completamente cerradas. ¿Y ahora? Nada que ver, todo ha cambiado. Lo primero que está haciendo bien la Junta de Andalucía es cancelar, caducar, todos los proyectos obsoletos. No está dejando con validez ni un solo permiso [de explotación, investigación de yacimientos] donde no se haya invertido en los últimos años. Lo caduca y lo saca de nuevo a concurso para que no siga parado. Era lo que yo denominaba permiso con inquilino: siempre aparecía alguien que te interrumpía el sacarlo adelante. Eso se elimina y, vía concurso, se da la posibilidad de que otras empresas, cumpliendo con los requisitos que ponga la administración pública, lo haga, invierta, lo explote. Quedamos en que hay una relación muy fluida con la administración autonómica. ¿Y por qué no un acercamiento mayor a los ecologistas si tanto nos jugamos? Los ecologistas están algo más al extremo de lo que debieran estar... Igual que el empresario se ha acercado al ecologismo el ecologismo se ha de acercar al empresario. Todo es factible si hay cercanía, pero no cuando no la hay. La propia administración, en algunos casos, se queda asombrada de ciertas posiciones. La cuestión es exigir que la explotación minera se haga de manera correcta, no la parálisis por la parálisis.

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