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‘Fichando’ para ver al familiar enfermo

El Valme estrena un sistema electrónico para regular las visitas a los pacientes en planta.

el 01 oct 2009 / 18:32 h.

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Dos familiares en el control de acceso.
El trasiego de visitas a pacientes se concentraba ayer en el Valme en la puerta y el hall del edificio de hospitalización, pero no en las habitaciones de los enfermos. Y así será en adelante porque el centro estrenó ayer un sistema de acceso electrónico para regular las visitas.

"Es el primer día y hay cierta confusión con el sistema, incluso a mí me ha pillado desprevenida y me acabo de enterar de cómo funciona, pero es mejor esto porque lo que había hasta ahora era un descontrol absoluto", aseguró Francisca Vaquero mientras esperaba a que su cuñado saliera del quirófano.

"En cuanto lo lleven a planta voy a subir a verlo pero con la tranquilidad de que la habitación no va a estar atestada de personas molestando a mi cuñado", apuntó.

El sistema electrónico de control de visitas del Valme -el primer centro que lo pone en marcha en la ciudad en un área completa de hospitalización- supone también que el horario de visitas queda establecido entre las 15.00 y las 21.00 horas, de lunes a viernes, y de 9.00 a 21.00 los fines de semana y los días festivos.

Cuando una persona ingresa en el hospital, el servicio de administración le entrega tres tarjetas: una para estancias de carácter permanente -para el familiar o la persona que vaya a estar siempre junto al enfermo- y dos para visitas.

Éstas son las que tienen que ir pasándose quienes quieran ver a un paciente hospitalizado en planta, lo que asegura que, como máximo, sólo habrá dos visitas por cada enfermo en el hospital. Ayer había más de 400 pacientes, lo que significa que había repartidas más de 800 tarjetas para visitas.

"Los abusos llevan a los arreglos", sentenció Nicasio León, justo cuando regresó al hall tras ver a un familiar operado. "Como hasta ahora se permitían todas las visitas sin restricciones había veces que se encontraban diez o 20 personas en una habitación y el enfermo no lo aguantaba", aseguró.

Nicasio cree que "se le había perdido el respeto a los enfermos que estaban en planta y muchas familias llevaban hasta los niños, sin tener en cuenta que otros pacientes ingresados podían tener fiebre o estar sufriendo dolores".

"Hemos tenido que volver a lo que se hacía hace 25 o 30 años, pero es que la gente no ha sido capaz de hacer unas visitas ordenadas y en silencio", afirmó Doroteo García, el responsable de Voluntariado de la Asociación de Pacientes Coronarios de Dos Hermanas (Asancor), entidad que ha colaborado con el Valme en la puesta en marcha de este sistema de control de visitas.

"Los beneficios para los enfermos -añadió- son muchos: se favorece que puedan recibir diversas visitas al día y poco numerosas en vez de, como se ha venido haciendo, una visita muy numerosa al día y luego el paciente todo el día solo".

Pero no son los ingresados y sus familiares los únicos beneficiados. Según indicó la responsable de Gestión de Usuarios del hospital, Mari Paz Ruiz, "también los profesionales, que pueden trabajar en un entorno adecuado cuando el paciente está en planta".

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