Cultura

«Fidel Castro es el único dictador al que le he escrito un poema»

Rusia, China, Italia o Cuba son algunos de los países de los que que el escritor sevillano ofrece su visión en 'Crónicas extravagantes', compendio de su tarea como reportero 'free lance' que ahora es objeto de reedición. Foto: Javier Cuesta.

el 15 sep 2009 / 19:09 h.

Rusia, China, Italia o Cuba son algunos de los países de los que que el escritor sevillano ofrece su visión en 'Crónicas extravagantes', compendio de su tarea como reportero 'free lance' que ahora es objeto de reedición.

-Después de tanta ida y venida, ¿qué le ha enseñado el mundo?

-Que cada país tiene su Historia, su personalidad y su atractivo. El nacionalismo consiste en pensar que tu país es lo mejor del mundo, en cambio el patriotismo es amar tu país sin prejuicio de amar a los demás.

-¿Cree, como Sócrates, que el verdadero viaje es al interior de uno mismo?

-Todo se interioriza, se recoge, y se refleja en ti, en lo que haces... Y en la idea que tienes de tu propio país. Creo que, como los musulmanes hacen su peregrinación a la Meca, los españoles tendríamos que ir al menos una vez en la vida a Hispanoamérica, a encontrarnos con nuestra propia grandeza.

-Como se come aquí, en ningún lado: ¿verdadero o falso?

-No, no, me gusta más comer en Portugal que en España. Hace poco, con mi hermano, comimos opíparamente en un restaurante portugués por 15 euros. Pulpo a la gallega, cochinillo, lo que más nos conviene a nuestra edad, vaya.

-En EE.UU. describió el nacimiento del SIDA apenas un año después de su descubrimiento, ¿parecía una plaga?

-Sí, una plaga bíblica. Yo ya había estado en Kenia y había oído hablar de una enfermedad venéra terrible. No tardaríamos en conocerla aquí.

-También se adelantó al columbrar el despegue de China, ¿le ha sorprendido la evolución de este país?

-No. El salto de Mao fue un camelo, y la Historia se ha encargado de ponerlo en su sitio. La verdadera transformación de China se veía venir en el desarrollo de los hoteles, y en los aviones llenos de hombres de negocios procedentes de toda Europa.

-Me ha sorprendido saber que abrazó usted la Revolución Cubana, ¿fue así?

-Cuando se es joven, siempre surge una revolución con la que simpatizas. Lo vimos como un posible inicio para que todo el continente abrazara una causa común, y ya ves... Pero Fidel Castro es el único dictador al que escrito un poema, cuando lo de Bahía Cochinos.

-A Mussolini sólo le reprocha que llevara a Italia a la guerra.

-Tal vez el bienestar no sea cuestión de regímenes, sino de épocas, pero sobre los logros del fascismo, hasta el año 38, está todo el mundo de acuerdo.

-Y de Franco dice que no metió a España en la ruina, sino que fue quien la sacó de ella.

-La España que se encontró Franco la hemos conocido muchos, y por eso hubo la guerra y por eso pasó lo que pasó. Antes, los niños íbamos a la escuela descalzos, y sus nietos tienen ahora unos cochazos que yo no puedo tener.

-Eso de la memoria histórica a usted no le gusta, ¿no?

-Yo le llamo la memoria senil, como los viejos que no recordamos dónde hemos puesto las gafas, pero sí de cosas de hace años. Pues eso, queremos investigar lo del 36, y del 11-M no queremos saber nada.

-¿Qué alternativa propone?.

-Olvidarse del asunto. ¿No hubo una Ley de Amnistía que benefició incluso a los etarras?

-Si hay crímenes contra la Humanidad, no sirve.

-Hoy está tipificado el genocidio, pero no se puede aplicar retroactivamente, y menos en un caso como España. Hasta Carrillo ha dicho que todo esto se puede disparar por la culata. Y sabe más el diablo por viejo...

-¿Se ha sentido censurado alguna vez, con éste u otros libros?

-Cuando salió la primera edición de este libro yo estaba en Viena, y me hicieron pasarlo muy mal. Hubo una campaña terrible contra mí, y el que más se ensañó fue el ABC. Hubo amigos, como Fernando Ortiz, que se partieron el pecho para que respetaran mi manera de pensar y expresarme, pero la Universidad ordenó retirar los ejemplares que quedaban. Por eso estoy contento con esta nueva edición, creo que en muchos sentidos sigue siendo un libro válido y ahora escandaliza menos. Uno puede expresarse con mayor libertad que entonces.

-¿Sería demasiado decir que vivimos en el tiempo de mayores libertades que ha tenido España?

-No lo sé, creo que estoy mal situado... Como Baroja, me pregunto: ¿qué me importa la libertad de expresión, si no me dejan escribir en ningún sitio? Qué le vamos a hacer. No me quejo más que de los editores que hacen liquidaciones exiguas y distribuyen mal mis libros.

  • 1