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Fiesta en el albergue

Los internos disfrutaron de una tarde de fiesta con los ciudadanos que se acercaron a conocer cómo vive una persona sin hogar en el centro de acogida

el 19 nov 2009 / 21:04 h.

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La vida de las personas sin hogar está marcada por la rutina diaria que les lleva a amanecer cada día en el albergue que les acoge. En la tarde de ayer esa rutina dio paso a una gran fiesta para todos, un día en el que los internos del albergue disfrutaron de unas horas de contacto con la ciudadanía en lo que fue la jornada de puertas abiertas del centro de acogida municipal.

 

Durante toda la tarde fue incesante el discurrir de los sevillanos, vecinos de la zona en su mayoría, que quisieron ser partícipes del minuto a minuto en la vida de las personas sin hogar. Los acogidos, responsables de la organización de estas jornadas, se abrieron a los visitantes y compartieron con ellos conversaciones, risas y una gran merienda preparada por los responsables del centro.

Alfonso es uno de los acogidos en el albergue. Su mirada era el reflejo del cansancio acumulado por los años que ha derrochado en su vida. "Estuve en este centro hace años y salí adelante a pesar de mis problemas con el alcohol, pero volví a recaer". Mientras conversaba, su sonrisa señalaba el deseo de poder disfrutar de la gran merienda de la tarde. "Habitualmente sólo nos dan de merendar los domingos pero como hoy es un día de fiesta hay que disfrutarla". A pesar de todo lo vivido no ocultó sus ganas de darse una nueva oportunidad. "He vuelto para que me ayuden y poder recuperar mi vida. Aquí nos tratan muy bien y eso lo tenemos que agradecer a todos los que trabajan en el centro".

El albergue, inaugurado a principios de este año, cuenta con modernas instalaciones al servicio de los internos. Un patio central, con acceso a una gran sala de televisión, y un colorido comedor, separa el edificio antiguo del otro de nueva construcción. El primer edificio acoge el módulo de mujeres internas en su primera planta. La zona superior se divide entre el módulo de emergencia, destinado a casos especiales, y el módulo de inserción, donde residen los internos por un largo periodo de tiempo. En el edificio nuevo, justo al otro lado del patio, residen los hombres y las familias recogidas en el centro.

Paco, que es uno de los internos del módulo de inserción, lleva viviendo en este albergue desde mayo. Los problemas económicos provocaron que tuviera que abandonar el piso en el que vivía y entrara a vivir en el centro de acogida. Tras ocho meses es uno de los internos más valorados entre sus compañeros. Subido a un escenario instalado en el patio del albergue habló para el resto de los acogidos. De sus palabras se desprendió la experiencia de lo vivido y sus ganas de poder seguir adelante en la vida a pesar de las vicisitudes de estos últimos años. "Nosotros somos igual que todos. Vivimos aquí por circunstancias de la vida pero no por eso somos diferentes a nadie", dijo emocionado ante el aplauso de los que allí se congregaron.

La directora del centro de acogida, Sonia Morán, se mostró encantada con el resultado de esta jornada. "Perseguíamos un acercamiento de la sociedad y lo hemos conseguido", aseguró emocionada. Por ello valoró muy positivamente el trabajo realizado durante estos días de preparación. "Los internos han trabajado mucho para preparar este día y ahora se les ve disfrutar porque saben que hemos cumplido el objetivo".

Talleres, teatros y música completaron esta jornada de fiesta para los internos del centro de acogida municipal. Hoy amanece un nuevo día en el albergue, otro día en la vida de las personas sin hogar, unos internos que ayer convivieron con el resto de la sociedad y enseñaron la lección de que su vida, aunque sin un hogar, es igual que la del resto de los ciudadanos.

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