Local

Fiesta y explotación

La Feria de Sevilla representó desde hace mucho una oportunidad para que miles de personas consiguieran durante unos días ingresos extraordinarios que les proporcionaban cierto desahogo.

el 15 sep 2009 / 02:32 h.

La Feria de Sevilla representó desde hace mucho una oportunidad para que miles de personas consiguieran durante unos días ingresos extraordinarios que les proporcionaban cierto desahogo. Eso es así precisamente porque ha desarrollado una infraestructura compleja: cada caseta es en realidad una casa y un establecimiento con materiales homologados, defendido de incendios, guardando las normas sanitarias obligatorias y haciendo gala de una decoración lujosa. Y esa complejidad no ha sufrido deterioro gracias a que se vigila con diligencia el cumplimiento de normas muy estrictas y se penaliza al menos con la pérdida de la titularidad a quienes las incumplen.

Por eso es inquietante que en recientes casos de contratación ilegal de inmigrantes la noticia resaltada sea la de su detención por estancia irregular en el país mientras quedan difusas las medidas tomadas con quienes los contrataron. Una cosa es la contratación "informal" de personas que saben de oferta y demanda, a veces profesionales que, a parte del habitual, ejercen una semana este trabajo, mejor remunerado aunque cargado de horas; otra meter a inmigrantes, sabe Dios en qué condiciones. La Feria de Abril no puede ser el Casino Colonial de Fernando Poo. Si se penaliza con contundencia no recargar el extintor, mucho mayor habrá de ser la que corte, precisamente en el marco de la fiesta, la explotación salvaje.

Antonio Zoido es escritor e historiador

  • 1