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Filósofo de cabecera

¿Sabe que en Sevilla hay consultas de orientación filosófica basadas en María Zambrano? Si le duele el alma, lea esto.

el 25 may 2011 / 18:40 h.

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"Le quedaban cuatro meses de vida. Tenía cáncer terminal. ¿Qué sentido tiene vivir si al final te vas morir? Me decía. Me fui con ella a un cementerio." Este es el caso más grave que recuerda haber tratado José Barrientos, profesor de la Universidad de Sevilla. Es autor de única tesis doctoral europea sobre Filosofía Aplicada. Vectores Zambranianos para una filosofía aplicada a la persona: así se titula. Se inscribe en un proyecto de la Hispalense que lleva a cabo (con su grupo de investigación) desde hace una década. "Se trata del uso de la filosofía para el trabajo en diversos sectores sociales con el fin de ayudar a las personas a pensar sobre sus dilemas mentales, conflictos y ser más críticos", explica el profesor de 34 años.

¿Qué es un vector zambraniano? Se preguntará usted. Son los distintos temas a partir de los cuales se tratan esos conflictos, como son el tiempo (según la persona y el caso varía), el sujeto humano (sentirse aislado en alguna situación, como al comenzar en un nuevo trabajo) o la razón poética (es una crítica a la racionalidad moderna). Es parte de lo que planteó en su filosofía María Zambrano, cuyo pensamiento estaba muy arraigado a la vida, conectado con la vida como camino del desarrollo personal. De este punto parte Barrientos, del autoconocimiento para la resolución y disolución de los problemas, porque no se trata sólo de solucionarlo, sino que también "desaparezca. Lo importante es crear ciertas experiencias para que comprenda la situación". Como cuando los padres de cada cual dicen "hasta que no seas padre no entenderás muchas cosas". Es como una terapia de choque: "Una verdad transformadora es el resultado de cuando escarmientas en cuerpo propio", señala Barrientos.

En el caso de la mujer con cáncer terminal, recuerda que ella tenía las ideas muy claras. Sabía que iba a morir, y no es que no le viera sentido a su vida a partir de que le detectaran el cáncer, es que no se lo veía tampoco a su vida anterior. El caso le llegó a través de su hija, y no fue fácil porque se encontró con el rechazo total "a la vida y a mi persona por lo que planteaba. Teníamos que analizar el sentido de la vida de esos meses y reconstruirlo todo para que llegara a una reconciliación consigo misma. Una solución pacífica". Por eso uno de los ejercicios que realizó fue llevarla al cementerio, aunque como primero lo trabajaron con imágenes "el choque no fue tan mayúsculo". Previamente, le propuso que pensase en "cuál había sido la razón de la vida de personas significativas para ella. Realmente, la idea del cementerio fue compartida" porque se trata de que el camino escogido sea decisión del consultante. Esto dio como resultado que se interesase "por lo que otros autores habían indicado como epitafios. Le referí el de María Zambrano, Surge amica mea et veni (del latín, Levántate amada mía y vente), y estuvimos estudiando su significado". Tal fue su interés que Barrientos decidió "dar un paso más para trascender el mero esquema conceptual". Así consiguió que la consultante descubriera otros sentidos y "se establecieran en frases cortas, en epitafios". Indicándose con "más claridad el sentido de una vida".

Resultado similar provocó cuando la llevó a un centro de deficientes mentales, pero con "más viveza porque son las propias personas las que cuentan sus historias de superación". Esto mismo lo ha trasladado Barrientos a otras circunstancias "puesto que permite empatizar con personas que han estado en agujeros existenciales, y con ayuda han conseguido resultados que ellos mismos nunca se imaginaban". Quizá lo que menos se imaginaría esa mujer es que en sus últimos meses de vida podría vivir en paz.

Y qué bonito es estar enamorado, ¿verdad? Pero qué complicado es a veces. Este es el caso de una joven que no sabía si se estaba enamorando de su compañera. Esto le suponía un problema dentro de su propio círculo de amistades, además el hecho de descubrir si era lesbiana o no. Con ella no trabajó tanto a nivel de las experiencias sino más bien con el análisis conceptual. "Primero, había que descubrir si realmente estaba enamorada de esa persona independientemente del lesbianismo, para lo que era necesario analizar lo que significa el amor." Una de las actividades más fructíferas fue construir "la casa de la amistad y la casa del amor. Cada una estaba compuesta de habitaciones" las cuales funcionaban "como una metáfora que iba ampliando el concepto". Además, cada una de ellas "contenía una persona real o ficticia que había de explicarle qué era el amor y darle un ejemplo específico. Cuando el habitante de esa casa era real, por ejemplo su hermano, tenía que preguntarle el significado que él le daba a una y otra palabra". Y cuando el habitante era ficticio, como por ejemplo usar lo que pensaba del amor Shakespeare o Cervantes ya que "ella había leído algunos textos de ambos, pues se imaginaba respuestas. Con eso se amplió su perspectiva sobre las concepciones y llegó a su propia síntesis". Barrientos asegura que uno de los momentos más interesantes de esta dinámica "fue cuando una de las habitaciones estaba ocupada por la consultante cuando tenía diez años menos y cuando tenía treinta años más. Ella misma se imaginaba a sí misma contestándose en esas circunstancias". Finalmente se dio cuenta de que no estaba enamorada.

Otro caso fue el de un joven que trabajaba en una empresa. Se da cuenta de que su jefe está cometiendo acciones fraudulentas, y su gran "dilema ético era el de denunciarlo o no". Claro, por una parte era consciente de la ilegalidad del asunto, pero por otra si al denunciarlo lo ponían de patitas en la calle teniendo una familia y una hipoteca... Seguía teniendo un problema. Cuenta Barrientos que antes de llegar a su consulta, "al chico le habían diagnosticado una baja por depresión". El tema de esta decisión no se llegó a solucionar "porque hubo otro tema más crucial: el sentido de la vida. Decidirse por una u otra circunstancia implicaba una decisión que lo hacía convertirse de una determinada forma". Es decir, nuestra acción determina nuestra esencia. Cuando uno decide estudiar arquitectura o medicina, por ejemplo, "se está construyendo como un tipo de persona. Esto es lo que descubrió el sujeto. Entendió que el asunto puntual no era crucial sino cuál debía ser el sentido de su vida. Descubrió que no tenía que decidir, puesto que en la empresa había algo que no iba con su modo de ser". ¿Qué cree qué hizo? Antes de reincorporarse dejó la empresa y "se implicó en una actividad de voluntariado y volvió a su formación personal en actividades humanísticas". Esta vez el problema desapareció antes de resolverse, por lo que la filosofía "le descubrió que antes de solucionar un problema puntual de su vida, tenía que resolver esta al completo" dándole un giro de 360 grados.

Aclara que "no se trata de dar consejos, sino crearles esas experiencias o analizando lo que significa cada concepto en profundidad, para que por ellos mismos se den cuenta de la situación, lo descubran y sean ellos los que tomen la decisión correcta".

Todos estos casos los ha tratado en su consulta de Orientación Filosófica. Sí, algo así como el que va a la consulta del psicólogo, pero con un filósofo. Estas consultas se dieron a conocer a través de un congreso mundial que tuvo lugar en Sevilla en 2006. También mediante publicaciones, como Arquitectura de la vida. Pero la más importante y que lleva funcionando siglos es "el boca a boca. Cuando empiezas se lo dices a los amigos, viene alguien y esa persona se lo recomienda a otro" y así sucesivamente, cuenta Barrientos.

Psicología y filosofía aquí no se enfrentan: se complementan. En el plano teórico, la psicología recoge la estructura mental, y la filosofía el contenido mental. En el práctico, cuando por ejemplo hay un duelo en el sujeto causado por la muerte de un ser querido, que no entiende la pérdida de esa persona, en la psicología se pasa por cuatro fases que comienzan por el rechazo y terminan con la aceptación. "En la filosofía se añade el contenido mental, es decir, dar significado a qué es la vida, la muerte, esa ausencia, por qué se ha tenido que ir esa persona, darle sentido a la vida, a la soledad." Qué significa todo eso para ayudar a la persona a avanzar; así como ponerse en la piel del otro, algo que de palabra es muy fácil, pero a la hora de la verdad es más complicado. 

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