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Fin de las celebraciones

el 06 jun 2011 / 07:03 h.

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El ascenso del Real Betis Balompié lo celebraron los aficionados béticos con todos sus aditamentos incluidos hace tiempo. Buena señal. El título, para dar más lustre a la temporada, el pasado sábado ante el Villarreal B (2-1). Todo ha terminado en cuanto a esfuerzo, dedicación, reconocimiento a técnicos y jugadores y ahora empieza el duro trabajo para hacer un equipo que dé respuesta a la exigente temporada a la que se enfrenta la entidad heliopolitana en Primera división.

Junta General. Todo tendrá un nuevo aspecto tras la junta del 29 próximo. Apuesten por Miguel Guillén como presidente. Tengan seguro que a Rafael Gordillo le agradecerán de forma unánime su dedicación y extraordinario trabajo y le pedirán que continúe en un cargo institucional y remunerado. Recuerden que “no sólo de pan vive el hombre”. Y Rafael tiene una familia que mantener que no vive del corazón y los sentimientos. Bosch Valero seguirá siendo el hombre fuerte como administrador de la mayoría accionarial. Este es el escenario, estos son sus principales actores, pero en el reparto de la obra hay muchos componentes que han de entrar dentro de ella.

Los fichajes. Hay un capítulo importante y fundamental. El acierto a la hora de fichar. Es muy difícil y más cuando no hay dinero. La imaginación, la amistad, el compromiso y el saber inculcar a los que vengan las circunstancias en las que se mueve el club. Ya se sabe que en Ley Concursal los jugadores cobran los contratos que firman. Dentro de ese margen económico que miden los administradores del concurso. Por ello los futbolistas actuales deben tener los pies en la tierra. Tienen que saber que la mayoría de sus empresas están en la ruina. La ley Concursal es la  compañera de un gran número de clubes. Es extraño que algunos todavía no conozcan ni cómo está al país ni en el tejido empresarial que prestan sus servicios.

El fútbol fue considerado por algunos como el opio del pueblo. Otros lo vieron como la distracción de las tardes del domingo (del martes, miércoles, jueves o sábado). Hay quien lo considera la desviación de los políticos para distraer a la masa. Ninguna de esas teorías son válidas hoy. El fútbol es actualmente una empresa que navega como tantísimas otras por los números rojos y las leyes concursales. Olvido que hay dignísimas excepciones. A ellas nuestro reconocimiento.

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