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Final de la Copa Jerez de restaurantes

El restaurante Atrio de Cáceres fue proclamado ganador de la final nacional por el jurado.

el 17 oct 2014 / 12:30 h.

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El establecimiento cacereño representará a España en la final internacional que se celebrará en 2015. El establecimiento cacereño representará a España en la final internacional que se celebrará en 2015. La Copa Jerez es un torneo internacional de restaurantes donde se pide a los participantes que confeccionen un menú, con un equipo chef-sumiller, de tres platos, entrante, principal y postre, armonizando cada uno de los platos con un vino de Jerez. Tras una selección previa entre los participantes, tres restaurantes españoles llegaron a la final nacional donde, en un interesante torneo culinario celebrado en la Escuela de Hostelería de Jerez, cocinaron in situ para el jurado y la prensa especializada presente. El concurso de armonías gastronómicas de vinos de Jerez y Manzanillas se organiza cada dos años por Fedejerez y el Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Jerez-Xeres-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda. En esta ocasión, la sexta en la historia del certamen, el jurado de la final nacional ha estado compuesto por María Isabel Mijares, experta en el mundo del vino, miembro de la Real Academia Española de Gastronomía y vicepresidenta de la Unión Española de Catadores; Paz Ivison, periodista especializada en vino, Fernando Córdoba, chef de El Faro del Puerto y Beltrán Domecq, presidente del Consejo Regulador de Vinos de Jerez y Manzanilla. Los tres restaurantes finalistas y sus equipos han sido: 41º Experience, de Barcelona, con el chef Oliver Peña y la sumiller Cristina Losada; Atrio de Cáceres, con el chef Alberto Montes Pereira y el sumiller José López- Montenegro; y el restaurante Venta Moncalvillo, con los hermanos Echapresto, Ignacio como chef y Carlos como sumiller. El vencedor de esta final nacional, el restaurante Atrio de Cáceres, representará a España en una final internacional que se celebrará en 2015 y que contará con siete finalistas más de distintos países. En la determinación final del jurado no solo cuenta la elaboración y presentación de cada plato, sino también la justificación de las armonías de cada receta con el vino elegido, así como la explicación de viva voz que, tanto cocinero como sumiller, realizan delante de los miembros del jurado. Entrando en el desarrollo de la final en sí, lo primero es felicitar a los organizadores por la planificación de la final, medios, tiempos y facilidades para la prensa y atención en todo momento. La victoria del restaurante Atrio, merecida por sus propuestas, aunque a mi criterio fue mejor el menú de 41º Experience, parece que estaba cantada por el mayor peso de su nombre para competir en la final internacional. En general varias notas comunes a los tres participantes, el tipo de cocina creativa, en muchos casos reinterpretando con cierta imaginación platos tradicionales, véase el suquet de gambas, plato principal de 41º Experience, o creando nuevas propuestas, algunas de confusa mezcla, como el plato principal de Atrio un Meloso de cerdo en tempura, salsa de tomate y amontillado, cigala y maíz. O simplemente fallido como el principal de Venta Moncalvilla, Bacalao con infusión de sus pieles, alcachofas fritas y cebolla morada, donde el bacalao muy poco hecho se perdía en el paladar ante la potencia de los demás elementos del plato, principalmente la alcachofa. Nota común, la escasez de las raciones, un entrante que es un bocado y un plato principal microscópico, apenas dejan apreciar sensaciones, correctos los postres que, a veces, sípecan de excesivos. Pero los platos presentados de ninguna manera pueden componer un menú para un comensal. Por contra se aprecia un esfuerzo en las presentaciones, con ideas tan originales, y sabrosas, como el Puro de 41º Experience. Ningún representante de cocina tradicional en la final, quizás se está tensando demasiado la cuerda de la cocina de vanguardia, con difíciles esfuerzos de los chefs por sorprender a un público cada vez más cansado de platos extraños y mezclas imposibles. Obviaré comentar los tres entrantes, queriendo incluso impactar por los aspectos personales, muy respetables todos, pero, si existe una normativa sanitaria en las cocinas para las prendas de cabeza, no entiendo las barbas.

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