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‘Flash de Geoff Johns’, más rápido que el rayo

Después de recoger La muerte de superman y la Jla de Grant Morrison en un sólo volumen, Planeta se atreve ahora con una de las mejores etapas de Flash

el 20 ene 2010 / 20:06 h.

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Por más que Superman y Batman sean los personajes emblemáticos de la DC, lo inamovible de sus correspondientes estatus impide, hagan lo que hagan los guionistas, que las series regulares de ambos personajes hayan ido convirtiéndose en el reducto de los lectores más fieles. Ni siquiera los bruscos virajes tipo La muerte de Superman o Batman R.I.P son capaces de sobrevivir a las expectativas que levantan cuando se sabe que, más pronto o más tarde, los iconos volverán a la vida de una manera u otra. Es por ello que, dentro de lo monótono que desde hace un tiempo resulta acercarse al Universo DC siempre sea más gratificante hacerlo a series de otros personajes que, aún con peso capital dentro del marco de la editorial, pueden estar sujetos a mayores cambios.

De todos ellos, los que siempre han resultado más interesantes, sobre todo gracias a la cierta “libertad” que los directivos de la editorial han dejado a sus guionistas, han sido Linterna Verde y Flash.

El primero lleva varios años siendo el epicentro de los cambios que ahora mismo sacuden (es un decir) el mundo de los superhéroes DCeros con la saga de La noche más oscura como cabeza visible de ellos, por arte y gracia del que hoy por hoy es el guionista estrella de la casa norteamericana, Geoff Johns. Un escritor que siempre ha demostrado un profundo conocimiento de los personajes del Universo DC como demostrara en la serie que lo hizo pasar de un virtual desconocido a una figura de primera línea dentro del panorama estadounidense. Nos referimos, cómo no, a Flash.

Cuando Johns llega a Flash, el personaje acababa de dejar las manos de quien había guiado su destino durante ocho años, el insigne Mark Waid. En su etapa (una de las más aplaudidas de la trayectoria del personaje y que contó con la presencia de dibujantes españoles como Carlos Pacheco, Salva Larroca u Oscar Giménez), Waid había redefinido muchos de los estándares que los lectores teníamos por reales, sacándose de la manga la fuerza de la velocidad, un ente invisible al que todos los Flash de la historia se habrían conectado para obtener sus poderes.

La marcha de Waid dejaba al personaje momentáneamente huérfano y a la editorial sin tener claro que rumbo tomar con él. Y entonces llegó Geoff Johns. Contratado en principio para un sólo arco argumental, el que se recoge al inicio del mastodóntico volumen editado por Planeta, el buen hacer del guionista convenció a los ejecutivos de DC para convertirlo en la nueva cabeza visible de la colección, un puesto que el escritor supo mantener de forma sólida durante los cinco años que estuvo al frente de Flash y que son los que se recopilan en el volumen que nos ocupa.

En esos cinco años Johns centraría su atención sobre todo en la galería de villanos que siempre ha rodeado al velocista escarlata, alejándolos de los arquetipos que hasta entonces habían sido para convertirlos en auténticos motores de una acción non-stop que pondrá a prueba una y otra vez el temple de nuestro héroe. Acompañado de los estupendos dibujos de Scott Kolins o nuestro Ángel Unuzeta, las aventuras de Flash imaginadas por Johns son todo un compendio de lo mejor que el cómic de superhéroes americano ha sido capaz de ofrecer en los últimos tiempos.

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