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Forrándose a lo grande con la política

Siembre ha habido el que se ha metido en política para forrarse. Para que luego digan que el Estado no es una buena empresa, porque dinero sí que da a quién sabe usarlo. El sistema tradicional, utilizar el cargo para recaudar pasta, es efectivo pero a estas alturas no muy seguro, ya que a la larga te pillan.

el 15 sep 2009 / 07:03 h.

Siembre ha habido el que se ha metido en política para forrarse. Para que luego digan que el Estado no es una buena empresa, porque dinero sí que da a quién sabe usarlo. El sistema tradicional, utilizar el cargo para recaudar pasta, es efectivo pero a estas alturas no muy seguro, ya que a la larga te pillan.

Ésta ha sido la forma tradicional de chorar en administraciones locales, utilizando el cargo mientras se tiene. En España hemos visto -y estamos viendo- ciudades ocupadas por chorizos, camuflados en partidos reales o simulados, que han hecho del ayuntamiento una oficina comercial para lucrarse a base de bien. Pero el secreto es hacerlo a lo grande, irse al Consejo de Ministros que es donde verdaderamente se corta la tela.

El sistema Berlusconi es ingenioso: te saltas la ley a tu antojo y te forras; y cuando llega el momento de que los jueces te hagan pagar, te haces presidente del gobierno y fuerzas unas leyes que te libran de todo mal. Descarado, pero efectivo.

No hace negocios raros, pero sí se salva de los que ya hizo. Un presidente nuestro entendió mejor la cosa, y puso en práctica otro sistema: honrado para llegar al poder, honrado durante su ejercicio pero haciendo favores a quién debía hacerlos y ganándose amigos relevantes. Luego lo dejas y empiezas a hacer caja, porque los amigos son agradecidos. Otros comilitiones han seguido el ejemplo, porque el sistema es seguro y efectivo. Tardas más, aunque al final te haces rico igual. Y sin salir en los papeles. El modelo americano, vamos.

Catedrático de Derecho del Trabajo

miguelrpr@ono.com

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