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Fraile niega el intento de "comprar" el voto de la edil de Camas

Ha asegurado que las grabaciones están "incompletas" ya que "falta lo más importante, el  final" y "no tienen absolutamente nada que ver con la realidad de lo  que allí se vivió".  

el 06 nov 2012 / 10:51 h.

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El exconcejal del PP en el Ayuntamiento de Camas (Sevilla) Antonio  Enrique Fraile ha negado este martes que, junto con el resto de  acusados, quisieran "comprar" el voto de la exedil Carmen Lobo a  cambio de que votara a favor de determinados puntos en el pleno  municipal, y ha asegurado que las grabaciones del presunto intento de  cohecho están "incompletas" ya que "falta lo más importante, el  final" y "no tienen absolutamente nada que ver con la realidad de lo  que allí se vivió".  

Durante su declaración en el juicio con jurado popular que se está  celebrando en la Audiencia Provincial de Sevilla, Fraile ha  reconocido que participó tanto en la reunión del día 8 de agosto de  2005 mantenida en un bar como en el encuentro del 18 de agosto en la  vivienda del empresario Eusebio Gaviño, pero ha insistido en que los  acusados "rechazamos en todo momento cualquier petición" de dinero  planteada por el exmilitante de IU Francisco Gordo. "Esa era la  tónica permanente", ha reiterado.  

Ha explicado que conoció a Gaviño en una visita que éste hizo al  Ayuntamiento para interesarse por una solicitud que había hecho para  construir un gimnasio en la localidad, cita en la que "me preguntó  insistentemente si" dicho proyecto "iba a ir a pleno", lo cual no era  posible ya que faltaban una serie de informes técnicos, negando que  en ese encuentro "le dijera que el Ayuntamiento estaba paralizado",  ya que la situación "no era de caos, sino que el Ayuntamiento  funcionaba" en ese momento.  

Tras ello, el empresario le llamó y le comentó que Gordo estaba  con él en un bar y que "le dijo que tenía una sentencia que absolvía"  a la concejal --que había sido expulsada de IU junto con Gordo--, y  que "como las relaciones con el PSOE no eran las mejores estaba  dispuesto a llegar a un acercamiento con IU". Tras ello, según ha  dicho, se puso en contacto con el entonces alcalde de Camas, Agustín  Pavón (IU), para que acudiera al bar, donde los cuatro acusados  mantuvieron "un encuentro de cinco minutos" pero en el que Gordo no  hizo entrega de la referida sentencia.  

El imputado, que ha precisado que en el bar, "a cuatro o cinco  metros" de ellos, se encontraba el que fuera alcalde de Camas y  delegado provincial de Empleo Antonio Rivas, ha señalado que "dieron  poca credibilidad" a que Gordo tuviera la sentencia y, a  continuación, abandonaron el establecimiento.  

El 18 de agosto de 2005 mantuvieron una segunda reunión en casa de  Gaviño después de que éste "me llamara para pedirme disculpas por lo  sucedido en el bar y para decirme que Gordo le había insistido en que  tenía la sentencia y quería reunirse con Pavón", por lo que  "decidimos ir" con el "único" objetivo de ver la sentencia. "En la  reunión se le pide que enseñe la sentencia en reiteradas ocasiones,  pues podíamos haber cometido un error con ambos", pero "dice que la  tiene y al final no aparece".

"NOSOTROS NO IBAMOS A COMPRAR A NADIE"

No obstante, los acusados no abandonaron la reunión "porque de  antemano suponíamos que tenía" dicha sentencia, ha señalado el  acusado, insistiendo en que "en todo momento rechazamos cualquier  petición, pero Gordo intentaba eclipsarnos con su voz". "Le dijimos  que no veníamos para eso" y que "nosotros íbamos por la sentencia y  no íbamos a comprar a nadie", por lo que "rechazamos las barbaridades  que Gordo decía", ha puesto de manifiesto Fraile.  

"Cuando Gordo decía algo económico, nosotros lo rechazábamos, y  esa era la tónica permanente", ha aseverado, señalando que Gordo "le  hablaba más a la grabadora que al conjunto de personas que estábamos  allí". "Nosotros no íbamos a comprar a nadie, íbamos única y  exclusivamente por la sentencia, porque era un tema de mucho calado  que, de alguna manera, a todos nos afectaba", ya que "teníamos la  obligación moral y política de restablecer la situación de Lobo si  era cierto que había una sentencia que la absolvía".   

Según ha explicado, la reunión "terminó mal, con un  enfrentamiento" entre Pavón y Gordo, pues "le dijomos que dónde  estaba la sentencia y ahí ya colmó el vaso y provoca y empieza a dar  voces". "Fue vergonzoso", ha concluido.  

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