Economía

Francia arde contra Sarkozy

Los estudiantes y la escasez de gasolina marcan el enésimo día de paro en el país

el 19 oct 2010 / 19:07 h.

Un coche quemado en una calle del centro de Lyon, ayer, durante una nueva jornada de huelga contra la reforma de las pensiones.

La creciente participación de estudiantes de bachillerato en las protestas contra la reforma de las pensiones planteada por el Gobierno de Nicolas Sarkozy y el bloqueo que las huelgas han impuesto al suministro de combustible protagonizaron ayer la nueva jornada de paro que recorrió Francia. Enfrentamientos con la Policía y escenas casi de guerrilla urbana en algunas zonas del país invadieron las televisiones e internet en la nueva protesta masiva convocada por los sindicatos contra el plan del Gobierno y su medida más destacada: el retraso en dos años, hasta los 62, de la edad mínima legal de jubilación.

Cubos de basura volcados e incendiados a la puerta de los institutos y enfrentamientos con las fuerzas del orden protagonizados por "vándalos", según las autoridades, dominaron durante las primeras horas los informativos de televisión y las crónicas de radio.

Pero con cuatro mil surtidores de gasolina a la espera de suministro, según los datos del Gobierno, la urgencia de recuperar la normalidad del abastecimiento energético fue el motivo que obligó a intervenir al presidente de la República, quien aseguró que actuará para impedir que haya escasez.

"Hay gente que quiere trabajar" y "no puede estar privada de combustible", dijo el presidente, quien reiteró que la reforma de las pensiones es un asunto sobre el que ha "reflexionado mucho". Sarkozy subrayó que el proyecto no puede retrasarse si se tiene en cuenta que actualmente una de cada diez pensiones se tiene que financiar con deuda.

Ya el lunes Sarkozy advirtió de que no habrá cambios en la línea gubernamental sobre las pensiones, de la que dijo que "es perfectamente normal y natural que cree inquietudes y oposición".

El Gobierno del primer ministro, François Fillon, llamó a una reunión especial para analizar la situación del suministro de combustible, que en algunas zonas del país siguió dominada por las esperas ante los surtidores, mientras la patronal advirtió de que los bloqueos de las refinerías tienen ya coste económico, aunque no lo cifró. El jefe del Gobierno estimó que harán falta cuatro a cinco días para restablecer la normalidad en las gasolineras, sobre cuya situación real no hubo datos fiables.

A la calle. La asistencia a las cerca de 270 manifestaciones preparadas en todo el país volvió a ser masiva, aunque la guerra de cifras entre sindicatos y Gobierno vivió una etapa reeditada.En París, la gran manifestación alojó en las calles a unas 330.000 personas, tantas como en la del 12 de octubre, según CGT, mientras que las autoridades dejaban en sólo 67.000 el número de asistentes en un día frío y con lluvia en la capital. En todo el país, CGT aseguró que volvieron a manifestarse 3,5 millones de personas, cifra que el Gobierno rebajó hasta los 1,1 millones.

Los desfiles convocados y el paro al que se llamó a los franceses pretendían preceder y presionar al voto en el Senado de la reforma de las pensiones, un proyecto todavía sometido al debate de cientos de enmiendas presentadas por la oposición. El impacto de la huelga se notó en trenes y aviones, y menos en el transporte colectivo en las ciudades. El seguimiento en las empresas públicas fue moderado.

UGT y CCOO descartan hacer otra huelga general

El secretario confederal de Comunicación de CCOO, Fernando Lezcano, avanzó ayer que los sindicatos estudian la convocatoria de nuevas movilizaciones a mediados de diciembre, aunque "no en forma de huelga general".

Por el momento, el máximo órgano entre congresos de CCOO no ha determinado cuál sería la naturaleza de estas manifestaciones que, en cualquier caso, deberá ser consensuada con UGT, según Lezcano. La única pista aportada por el portavoz es que no se descarta acompañarlas de "conflictos puntuales" orientados a desatascar la negociación colectiva.

Lo que está claro es que CCOO y UGT descartan seguir los pasos del movimiento sindical francés y no prevén convocar sucesivas huelgas generales que, en primer lugar, "devaluarían" la del 29-S, según Lazcano. A su juicio, las protestas deben estar "acompasadas" a la coyuntura y la realidad de los países, por lo que "un intento de trasladar miméticamente" la estrategia francesa a España "estaría condenado al fracaso". La realidad es muy distinta para CCOO, empezando porque la izquierda política en Francia se opone a las medidas de su Gobierno, mientras que en España "es la que las promueve". "Eso modifica de forma significativa el cuadro", apostilló. 

Firmas contra la reforma

El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, espera que la iniciativa legislativa popular que esta organización y UGT pretenden impulsar para cambiar la reforma laboral consiga modificar el "corazón" de esta ley, tanto en lo referente a la contratación como al despido en España. Así lo apuntó en la presentación de su informe al Consejo Confederal de CCOO, al referirse a esta iniciativa que consiste en recoger al menos medio millón de firmas para solicitar al Congreso que tome en consideración su propuesta. La iniciativa pretende hacer realidad aquello de "una ley se cambia con otra ley".

 

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