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Francia cancela los trenes desde Italia para impedir la llegada de inmigrantes

Roma, que exige más ayuda para hacer frente a la multitud de ‘sin papeles’ que hay en Lampedusa, presenta a París una queja diplomática formal .

el 17 abr 2011 / 18:36 h.

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Un grupo de emigrantes muestra el permiso de residencia italiano y poder así pasar a Francia, en Ventimiglia.

Las autoridades francesas cerraron ayer el paso fronterizo de Ventimiglia-Menton para impedir el paso de los trenes cargados de inmigrantes africanos procedentes de Italia, lo que ha provocado que Roma presente una queja diplomática formal a París por lo que considera una violación de la normativa comunitaria en materia de extranjería. Francia, por su parte, sostiene que el cierre es provisional y por seguridad ante una protesta de manifestantes italianos.

El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Franco Frattini, ordenó a la Embajada en París que transmita "la firme protesta del Gobierno italiano a las autoridades francesas", informó el departamento que dirige Frattini en un comunicado oficial. Esta medida gala parece ser una "violación ilegítima y clara de los principios generales europeos".

Roma reclama más ayuda europea ante el aumento del número de emigrantes que llegan a las costas del sur de Italia, pero ya ha comenzado a emitir permisos temporales para los emigrantes para que puedan viajar fuera de Italia hacia otros países europeos, una medida muy criticada por Francia y Alemania.

En cualquier caso, la decisión de Francia de cerrar la frontera ha provocado la protesta de cientos de personas que se han concentrado en la estación de Ventimiglia para corear consignas contra París. También intentaron manifestarse ante el consulado francés en Menton.

Asimismo, el ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, criticó la "incomprensible" postura de Francia y lamentó su "dureza injustificada para con Italia" en declaraciones en la televisión. Sin embargo, manifestó su deseo de un rápido restablecimiento de las "relaciones amistosas" entre ambos países aprovechando el encuentro de los máximos dirigentes de ambos países previsto para el próximo 26 de abril.

Mientras, un portavoz del Ministerio del Interior francés declaró a la agencia de noticias italiana ANSA que esta medida era temporal y que ha sido adoptada únicamente por razones de seguridad debido a la concentración de protesta italiana en la estación.

Más de 20.000 tunecinos han arribado desde enero a la isla italiana de Lampedusa como consecuencia de las revueltas sociales en el mundo árabe. Pese a ello, los 27 países miembros de la Unión Europea (UE) se niegan a acoger a sin papeles.

El pasado 11 de abril, los ministros de Interior de la UE rechazaron la petición del Gobierno de Silvio Berlusconi de repartir a los ciudadanos llegados del norte de África desde el inicio de las revueltas ciudadanas, especialmente de Túnez. Los Veintisiete sugirieron a Roma que los repatríe a sus países de origen. Además, algunos países como Austria, Reino Unido, Polonia o Eslovaquia criticaron a Maroni por sus planes para dar permisos de residencia temporales a estos inmigrantes al considerar que así traslada el problema a otros Estados miembros.

En cambio, la UE aceptó acoger a los refugiados subsaharianos presentes en la frontera entre Túnez y Libia y a parte de los alrededor de 900 que han llegado a Malta.

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