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Francia sigue sin hallar las cajas 17 días después del accidente

Los investigadores franceses que buscan las cajas negras del Airbus, que se cayó al Atlántico con 228 ocupantes, han establecido un radio de actuación de 80 kilómetros.

el 16 sep 2009 / 04:25 h.

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Los investigadores franceses que buscan las cajas negras del Airbus, que se cayó al Atlántico con 228 ocupantes, han establecido un radio de actuación de 80 kilómetros. El trabajo lo realizan a contrarreloj puesto que las cajas emiten sonidos sólo durante 30 días y el siniestro fue el 1 de junio.

Encontrar las cajas negras aparece ahora como un elemento clave para conocer las circunstancias en las que el AF447 se precipitó contra el mar, por lo que se han puesto en esta tarea importantes medios materiales y humanos. La labor no parece fácil. Se trata de encontrar la señal sonora que generan los emisores con los que están equipados las cajas negras y que no es muy superior al ruido que produce un pequeño martilleo contra el suelo, según reveló la Oficina de Investigación y Análisis francesa (BEA).

Para localizarlo, dos remolcadores franceses han sido equipados con unos potentes hidrófonos prestados por el Pentágono que han sido suspendidos en cables de seis kilómetros de largo para acercarse lo más posible al fondo del mar y para evitar las distorsiones acústicas de la superficie. A ellos se suman los radares del submarino nuclear francés Emeurade.

A partir de la localización de los restos encontrados y de la trayectoria que seguía el avión hasta que se perdió su rastro, los investigadores han establecido una zona de máxima probabilidad que tiene un radio de unos 80 kilómetros. En ese área, que aproximadamente equivale a la mitad de Bélgica, jalonada de angostas cordilleras submarinas, suponen los investigadores que se encuentran las dos cajas negras.

No se sabe si están a una gran profundidad o si han caído en la cima de una de esas colinas que hay bajo el mar, en cuyo caso estarían mucho más cerca de la superficie. Durante al menos 30 días desde el accidente, emitirán esa pequeña señal sonora. Después "las esperanzas de encontrar las cajas negras y el avión se reducirán mucho", afirmó el director del BEA, Paul-Louis Arslanian, en su tercera comparecencia ante la prensa desde el drama.

El tiempo apremia y la zona ha sido dividida en cuadrantes para hacer más sistemática la búsqueda. Los investigadores se debaten entre el peligro de que las prisas les hagan dejar huecos en su peinado del fondo marino y la amenaza de un trabajo demasiado afanoso que no dé resultados antes de que los emisores de las cajas negras callen para siempre.

diferencias con Brasil. Mientras se buscan las cajas negras, las pesquisas se limitan al análisis de los restos encontrados y de los mensajes de radio emitidos por el avión minutos antes del accidente. El BEA, sin embargo, no ha tenido acceso a las autopsias efectuadas en Brasil a los cuerpos rescatados en el mar, una información que Arslanian considera "importante" para seguir colocando piezas al "puzzle" de su investigación.

Las autopsias corren a cargo de las autoridades brasileñas y a ellas han asistido médico galos dentro de la investigación judicial abierta en Franca. Pero el médico especialista que el BEA envió a Brasil para asistir a las autopsias, experto en este tipo de accidentes, no fue autorizado a presenciarlas.

Hasta el momento se han recuperado más de 400 restos del avión, que están siendo reunidos en un hangar de Recife. El BEA no tiene esperanzas de encontrar todo el aparato.

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